Los químicos de los cosméticos contaminan la Antártida
Algunos componentes de los cosméticos que usamos hacen un largo viaje. Emigran lejos, tan, tan lejos, que llegan a la Antártida, y no precisamente para hacer turismo. Cuando las lociones y cremas invaden su atmósfera, aguas y hielo también acaban afectando fauna y flora, provocando un desastre ambiental sin maquillajes de ningún tipo.

Tal ha sido el descubrimiento realizado por una investigación publicada recientemente en la revista Environmental Science & Technology, donde los científicos muestran su preocupación por el inquietante hallazgo.

Contaminantes peligrosos

Si ya sabíamos que esos componentes, denominados metilsiloxanos cíclicos volátiles, se degradaban evaporándose, en realidad no desaparecían. Es posible que tras su evaporación siguieran en ella y permanecieran atrapados en forma de nieve, despertando ahora con el deshielo.
Así, conforme va derritiéndose la nieve por efecto del cambio climático, los productos químicos están haciéndose presentes. Primero, en el suelo, con lo que las plantas lo absorben, y también se han disuelto en el mar, donde los animales marinos lo ingieren, sobre todo a través de krill y el fitoplancton, uno de los principales elementos de la cadena alimentaria marina.

Los químicos de los cosméticos contaminan la Antártida
Los investigadores han hallado pequeñas cantidades de estos quimicos en muestras del suelo, plantas y en krill y fitoplancton de varios puntos de la Antártida. Son residuos que contaminan y suponen un serio peligro para la salud de los seres vivos, incluyéndonos a nosotros. Todavía se desconoce el efecto que pueden tener, pero son contaminantes biológicamente activos, por lo que podrían afectar a los organismos marinos, e ir teniendo consecuencias en toda la cadena trófica.

La Siloxanos o metilsiloxanos volátiles cíclicos son un tipo de sustancias químicas que se usan en los cosméticos para suavizarlos, ablandarlos y humedecerlos. Además de ser una fuente de contaminación en entornos, interfieren con las funciones hormonales y resultan tóxicos, especialmente para el hígado. Si quieres identificarlos, en las etiquetas aparecen con el nombre de ciclometicona o con términos que terminan en “siloxano” como cyclotetrasiloxano.