Miles de peces mueren por las olas de calor en Estados Unidos
Decenas de miles de peces están muriendo en los Estados Unidos a consecuencia de un verano tan abrasador que eleva las temperaturas del agua de los ríos hasta unos insoportables 38 grados centígrados.

Al igual que ocurrió con la mortal ola de calor europea del 2003 o con la que sufrió Rusia en el 2010 y, sin ir más lejos, el pasado año con las sequías catastróficas en Texas y Okahoma, también este verano son extremas las temperaturas en buena parte de los Estados Unidos, y las consecuencias están dejándose sentir con fuerza.

Además de las millonarias pérdidas de cultivos y de los devastadores incendios sufridos en el país, el clima anormalmente caliente mató la semana pasada en un lago de Illinois a más de 40.000 ejemplares de esturión nariz de pala, lo que además del desastre ecológico supone la pérdida de más de diez millones de dólares por el valor de sus huevos, materia prima del caviar.

Aunque se trata de una especie muy resistente a los cambios de temperatura, esta vez el calor les resultó intolerable. La masacre fue tal que el número de cadáveres tapó un filtro perteneciente a las infraestructuras de una hidroeléctica, que se vio obligada a apagar uno de sus generadores por la drástica reducción del caudal de agua.

Igualmente, en Nebraska se han encontrado miles de peces muertos en el río Lower Platte, entre ellos esturiones, carpas, bagres o el esturión pálido, este último en peligro de extinción.

Los científicos interpretan este suceso como una consecuencia de las olas de calor que azotan el 80 por ciento del país de forma inusual, por lo que atribuyen su causa al cambio climático. El mes pasado, por ejemplo, se rompieron más de 3.000 récords de altas temperaturas en los 32 estados a los que está afectando esta intensa sequía.