Mosquitos invasivos amenazan la Antártida
Una nueva investigación alerta sobre la llegada a la Antártida de un nuevo inquilino y del peligro que supone su presencia en el gélido hogar que está estrenando. No en vano, se trata de un hábitat que ha estado aislado durante millones de años, sensible a alteraciones como éstas, que los científicos prevén drásticas.

De este modo, una especie invasiva de mosquito amenaza los ecosistemas antárticos según un informe del British Antartic Survey, difundido hoy en la reunión anual de la Sociedad Británica de Ecología.

¿Pero, cómo un simple mosquito puede armar tanto revuelo? La clave para entender la alarma que su llegada ha suscitado hay que buscarla en la capacidad de estos insectos en liberar grandes cantidades de nutrientes en el suelo. Ello supondría un cambio radical, pues provocaría transformaciones en la forma de vivir y evolucionar de otras especies.

Superviviente en ambientes extremos

En concreto, la especie invasora es una variedad conocida como Eretmoptera murphyi, capaz de sobrevivir en condiciones extremas y su función principal es descomponer cosas, basura a nivel del suelo. Pero es la gran cantidad de estos mosquitos introducidos en la región antártica lo que más preocupa, pues su presencia podría modificar el funcionamiento ecosistémico.

Los científicos que han advertido de dicho riesgo también han recordado que este mosquito sólo es una de las especies invasoras en la Antártida, y que en conjunto representan una grave amenaza para la extinción de especies autóctonas, únicas en el mundo. Por lo tanto, el problema va más allá del mosquito E. murphyi.

Aún así, el tema estrella de la reunión fue este minúsculo animal, que sin embargo supone un gran peligro por poder sobrevivir sin problemas en las distintas condiciones climatológicas de la península. Su impacto, precisamente por ello, se espera duradero. El lugar de origen del mismo es el sur de Georgia, donde ha estado decenas de millones de años. En su caso, como en el de otras especies invasivas, su llegada se debe a la visita de miles de científicos y de turistas a la zona cada año.