Muertes de animales marinos en Chile, Argentina y México
Han aparecido en las costas de Chile cientos de pingüinos, pelícanos y otros animales muertos. Autoridades y expertos tratan de averiguar la causa. Algunos pescadores utilizan explosivos, lo que podría explicar la muerte de los animales en las cercanías de Punta de Choros, un lugar que es reserva de pingüinos y donde se canceló el proyecto de una central termoeléctrica precisamente para preteger el medio ambiente.

La organización Oceana pide sancionar a los culpables. Se han encontrado varadas y sin vida más de 600 aves marinas, pingüinos y otras especies. Diversos testigos afirman haber oído, horas antes de la aparición de los animales muertos, explosiones y lanchas pesqueras.

La pesca es un sector importante para la economía chilena, pero se debe desarrollar respetando el medio ambiente y las leyes. En algunos casos, se ha usado dinamita para matar a los lobos marinos, ya que son los depredadores que se comen las capturas de los pescadores.

No es la primera vez que aparecen animales muertos en la zona. En abril de 2012, aparecieron varadas unas 350 aves y, en mayo de ese mismo año, 80 lobos marinos en la misma playa.

Argentina: muerte de ballenas

Muertes de animales marinos en Chile, Argentina y México
En Argentina tienen otro problema: la muerte de las ballenas. Un reciente informe del Instituto de Conservación de Ballenas señala que 2012 ha acabado con la cifra récord de 116 ejemplares muertos en Península Valdés. Además, 113 son ballenatos (un 97%), lo que significa que murieron, al menos, un tercio de las ballenas nacidas durante la temporada pasada.

La muerte de ballenas en la zona es un misterio ya que, en muchas ocasiones, son ejemplares en apariencia sanos y bien alimentados. Hay muchas teorías, pero ninguna se ha confirmado. La cantidad de ballenas en el Atlántico Sur se estima en unos 4.000 ejemplares.

México: el vertido del golfo

En la zona del golfo de México, los animales siguen intoxicándose por el resto de petróleo que aún queda. Pero ahí no acaban sus problemas. Análisis sísmicos que continúan realizándose en el golfo para encontrar reservas de petróleo y gas natural afectan a ballenas y delfines, distorsionando su comunicación a través de ultrasonidos. Así, está en peligro la alimentación, la reproducción y la comunicación básica entre ballenas y delfines.