El mundo celebró la ‘Hora de la Tierra’
La “Hora del Planeta”, también conocida como “Hora de la Tierra”, se celebró este sábado por la noche un año más. Con éste, se han cumplido ya los primeros once años de su celebración, y en cada edición son más los participantes.

En esta décima edición, en efecto, se sigue demostrando que aquella primera “celebración espontánea” nacida modestamente de la mano del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) Australia, hoy se ha convertido en un fenómeno global.

Han participado más de 178 países y, en sus distintas ediciones, casi 2.000 millones de personas de los cuatro rincones del planeta, dejando instantáneas inolvidables, si bien las imágenes más impactantes las han protagonizado monumentos emblemáticos de todo el mundo.

El mundo celebró la ‘Hora de la Tierra’
La Torre Eiffel, el Empire State Building, las pirámides de Egipto, la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia, el Times Square en Manhattan (Nueva York) se apagaron a las 20:30, salvando diferencias horarias. Son fotos y vídeos que han dado la vuelta al mundo, ocupando redes sociales, titulares y portadas por doquier.

¿Qué es la Hora del Planeta?

Más allá de la parafernalia y anécdotas que rodea esta efeméride más festiva que reivindicativa, está su auténtico significado. ¿Qué es la Hora del Planeta, en realidad? ¿Qué estamos pidiendo cuando apagamos las luces de casa durante una hora pidiendo un planeta mejor?

Se trata de un gesto reivindicativo, de protesta, pero lo cierto es que no parece tener continuidad, plasmación en hechos concretos. Ha pasado ya una década y el movimiento ha crecido en cuanto a viralidad y compromiso puntual (en realidad un pequeño gesto que no implica grandes sacrificios), pero… ¿Y después?

El mundo celebró la ‘Hora de la Tierra’
Si atendemos al mensaje de fondo, repararemos al momento que se trata de una demanda urgente, que trata de asuntos tan serios como la lucha contra el cambio climático o la demanda de energías verdes en sustitución de las fósiles.

Por lo tanto, su objetivo es no solo sensibilizar socialmente sobre la importancia de actuar en estos campos, sino también promover la transición hacia una sociedad baja en carbono.

¿Por qué es importante?

Detrás de una acción global que probablemente se haya convertido en el gesto ambiental en el que más personas participan a nivel mundial, está la exigencia de un futuro sostenible que requiere, entre otros aspectos, la estabilización del clima.

El mundo celebró la ‘Hora de la Tierra’
Como afirma WWF, el evento se vive a modo de celebración, y eso está muy bien. Conseguir que celebrar rime con reivindicar es todo un avance a nivel de civilización. Siempre y cuando, lógicamente, esa fiesta no se quede solo en un acto lúdico, sin nada detrás.

WWF no deja de recordar, edición tras edición, que de nada sirve festejar cuando no se quiere laborar. O lo que es lo mismo, ciudadanos y organizaciones deben “adquirir y mantener ese compromiso durante todo el año”. De otro modo, corremos el serio riesgo de convertir la Hora de la Tierra en un lavado de conciencias, que ayuda a olvidar el tema ambiental durante todo un año. Hasta que de nuevo vuelva a llegar esa jornada maravillosa, en la que todos nos sentimos muy amigos del planeta y protectores del medio ambiente de forma efímera.

¿Realmente tiene utilidad?

El simple hecho de apagar la luz durante 60 minutos, el hecho de unirnos a otras personas que también lo hacen, nos permite demostrar fácilmente que estamos a favor de los cambios. ¿Pero, es realmente una decisión pensada?

Si fuese así, su importancia se plasmaría en otro tipo de actitudes como compradores, como consumidores y también a la hora de votar. Sin embargo, mucho me temo que no hay coherencia en todos estos aspectos.

El mundo celebró la ‘Hora de la Tierra’
Cierto es que las personas tienen un pequeño margen de acción, y que los líderes políticos o, cómo no, las grandes corporaciones y grupos de interés o lobbys tienen la mayor parte de la responsabilidad. No hay duda de ello, pero también ellos están llamados a participar en este día y lo cierto es que más allá de la simple anécdota (apagado de luces a nivel institucional, incluso empresarial), no hay manifestaciones que hagan pensar en que realmente se quiere avanzar en dicho sentido.

Por otro lado, hay que reconocer que el Acuerdo climático alcanzado en la Cumbre parisina (COP22) es un avance a nivel global que realmente merece ser tenido en cuenta. Igualmente, puede afirmarse que la opinión pública ha mejorado de forma significativa en su aceptación de la existencia del cambio climático.

Si comparamos el clima negacionista generalizado que había hace diez años, cuando se celebró la primera Hora del Planeta, con el tratamiento y aceptación del tema media un abismo. Al margen de lo que hayan podido influir este tipo de actos globales (sumemos por ejemplo a esta iniciativa de la WWF las campañas de Greenpeace), me inclino más a pensar que han sido las evidencias científicas y reales las que han hecho mella.

El mundo celebró la ‘Hora de la Tierra’
Todavía queda mucho camino por andar, y en este sentido seguir concienciando es una tarea necesaria, qué duda cabe, por lo que la Hora del Planeta tiene un importante papel. Pero también se corre el riesgo de banalizar la situación y creernos que por haber apagado la luz un rato al año estamos contribuyendo a que el planeta no se malogre y, sencillamente, nos deje sin un lugar donde morar.

Lo hacemos, qué duda cabe, es una gran contribución a nivel simbólico, pero ello no nos exime de tener un comportamiento eco amigable en otras tantas cosas. Por ejemplo, sería mucho más interesante preocuparnos por reducir la huella de carbono en nuestro día a día.