Niza, premiada por controlar la población de palomas urbanas sin matarlas
Como tantas otras ciudades, Niza tiene palomas en sus calles pero, a diferencia de la inmensa mayoría, sabe cuidarlas como merecen, sin utilizar métodos de control poblacional que suponen su exterminio. Por contra, se han conseguido resultados muy satisfactorios gracias a un sistema respetuoso con la vida basado en la instalación de palomares que son controlados por técnicos municipales.

Esta política de control de las palomas acaba de recibir el primer premio en el Salon des maires, el evento principal de la contratación pública regional en el país galo. Un galardón que reconoce la sensibilidad de la municipalidad por la vida de estos animales, considerados y tratados como una riqueza ambiental que es necesario cuidar a la medida de sus necesidades para evitar ruidos y suciedad.

De este modo, la colocación de palomares en los que las palomas descansan y anidan ha permitido acabar con los típicos problemas asociados a su presencia en las ciudades, incluyendo el deterioro de los inmuebles, especialmente de los monumentos o edificios públicos de gran valor arquitectónico.

Palomares en lugar de cámaras de gas

Niza ha dado un giro de 180 grados a los métodos comúnmente utilizados para evitar la proliferación de las palomas, realizados mediante la captura y el sacrificio mediante gas. Así, como alternativa a favor de la vida, se ha elegido un procedimiento infinitamente más suave, que consiste en la eliminación de buena parte de los huevos.

Según explicaciones de la alcaldía, algunos ejemplares se mantuvieron encerrados durante cerca de dos meses para que se acostumbrasen a vivir allí, y a partir de entonces se dejaron en libertad. El resultado fue que eligieron el palomar como refugio y lugar donde poner sus huevos. Y lo mismo hicieron otras muchas palomas, con lo que los técnicos pueden detectar a los animales con patologías para curarlos y evitar que propaguen enfermedades, así como eliminar la mayor parte de los huevos de un modo discreto, jugando con la psicología de las aves para no provocar un rechazo.