Nueva especie de tapir
Encontrar una nueva especie de tapir con nocturnidad y alevosía no es algo punible, sino todo lo contrario. Haber captado ejemplares de este nuevo tipo de tapir con ayuda de cámaras nocturnas especiales ayudará a su conservación.

Fuera de bromas, el hallazgo ha sido una fantástica noticia para la ciencia y para estudiosos de la biodiversidad, en especial para los especialistas de la flora y fauna de la Amazonia, el hogar de este mamífero, el de mayor tamaño descubierto desde 1992.

En realidad, las cámaras sólo han permitido la confirmación oficial de la especie, pues el animal ya era conocido entre las tribus locales y, si del mundo occidental hablamos, tampoco era un absoluto desconocido, pues Roosevelt ya habría cazado uno en 1912.

Un tapir pigmeo

Bautizado como Tapirus kabomani, su descubrimiento se explica con todo lujo de detalles en la revista Journal of Mammalogy, donde se explica que habita en la cuenca amazónica de Brasil y Colombia, constituyendo exactamente la quinta especie de tapir, toda una sorpresa, pues el hallazgo de la última -o cuarta de ellas- data de 1865.

Nueva especie de tapir
Al margen de las disquisiciones científicas, el animal es un viejo conocido de la tribu Karitiana, si bien prefiere no andar muy cerca de ellos, pues aunque lo llaman el “pequeño tapir negro” o tapir pigmeo, no es precisamente de forma cariñosa sino como presa de caza. Además, fueron estas poblaciones autóctonas las que primero tuvieron claro que eran distintos del tapir brasileño (Tapirus terrestris) por un sinfín de rasgos, como la piel y el pelo más oscuros o su menor tamaño.

Frente a los 320 kilogramos de aquel, el Kabomani ronda los 110 kilogramos, tiene las patas más cortas, una cabeza más alargada y menos cresta. Su hábitat son las praderas y bosques situados en el sudoeste amazónico, una zona en la que a partir de ahora se habrá de considerar su presencia de cara a su necesaria preservación.