Nuevo récord en la caza furtiva de rinocerontes
Alcanzar un récord en caza furtiva siempre es una terrible noticia, que en este caso no sólo acaba con la vida de criaturas inocentes, sino que además pone a la especie al mismo borde de la extinción. Sin duda, este 2012 ha sido un annus horribilis para los rinocerontes cazados en Sudáfrica que, según las últimas cifras, a mediados de diciembre ya había segado la vida de un total de 633 ejemplares.

En relación a años anteriores, el número de muertes alcanzado en el 2012 supera con creces las cifras que ya parecían difíciles de superar. El 2011, año que también fue récord, se cerró con 448 muertes, frente a las 333 del 2010. Por lo tanto, es evidente que está produciéndose una escalada de muertes que no cesa de aumentar su número de víctimas cada año.

Lejos de remitir, la masacre va tiñéndose con más y más sangre a consecuencia de la inoperancia e impotencia del gobierno sudafricano frente a las poderosas bandas de crimen organizado, cuyo único objetivo es vender sus cotizados cuernos en el insaciable mercado de la controvertida medicina tradicional china.

Muchas más muertes

Según los últimos datos oficiales, hacia mediados de diciembre, la caza se había cobrado la vida de 633 rinocerontes en Sudáfrica, el país que cuenta con mayor número de rinocerontes del continente. Un nuevo máximo anual que supera en mucho las peores predicciones cuando, a mediados de año, se había cobrado la vida de 227 rinocerontes.

La creencia de que el cuerno de rinoceronte tiene propiedades reconstituyentes y curativas contra el cáncer ha disparado la demanda en el continente africano, sobre todo con la desaparición de las poblaciones asiáticas. De seguirse así, y el futuro pinta negro, este despiadado exterminio abocará al rinoceronte a la extinción en tan sólo unos pocos años.