Obama protege el Ártico antes de que Trump llegue al poder
Durante su mandato, Obama no ha sido un adalid de la protección ártica frente a las prospecciones petrolíferas, precisamente. Sin embargo, a la luz de la que se avecina con Donal Trump (asumirá la presidencia el próximo 20 de enero) en dicha materia, en sus últimos días de mandato se ha convertido en todo un defensor de tan vulnerable ecosistema.

Con el fin de evitar la exploración en el futuro, la Casa Blanca bloqueó esta semana nuevos contratos de perforación petrolera y gasífera en regiones del Ártico y el Atlántico. Serán millones de hectáreas marinas las protegidas a un mes de abandonar la Casa Blanca.

Se busca una protección permanente

Se trata de una arriesgada apuesta cuya intención es más que clara. No es necesario ser un lince para entender que se pretende evitar la exploración futura, en un intento de atar las manos a Trump, cuyas acciones en dicho sentido a buen seguro serían las contrarias.

Recordemos a este respecto la promesa electoral del candidato republicano, comprometido a desregular esta materia para que la extracción del petróleo fuese mucho más libre. Por su parte, Obama ya había anunciado medidas para la protección de estas áreas.

Obama protege el Ártico antes de que Trump llegue al poder
Pero aquel anuncio ha acabado superando las expectativas creadas, ya que se ha excedido la protección prevista para un periodo de cinco años. Ello ha sido posible gracias a una ley de 1953, concretamente la Outer Continental Shelf (Ley del suelo de la plataforma continental), en cuya virtud es posible proteger las aguas federales de prospecciones de gas o petróleo sine die.

Un área muy vasta

Los ex presidentes Dwight Eisenhower y Bill Clinton también la usaron. En esta ocasión se ha utilizado para proteger la costa atlántica, de Norfolk, Virginia, hasta Maine, en la frontera con Canadá. Serán alrededor de 1,5 millones de hectáreas, así como a a casi todas las aguas árticas son propiedad del gobierno federal de Estados Unidos, lo cual supone sumar más de 46 millones de hectáreas.

Obama protege el Ártico antes de que Trump llegue al poder
Este martes, finalmente, Obama ha anunciado la delineación de las franjas del Ártico y el Atlántico que estarán “indefinidamente fuera de los límites para futuras subastas de petróleo y gas”. Un área de protección que incluye 31 cañones marítimos en el Atlántico y una zona del Ártico aproximadamente del tamaño de España.

Coincidiendo con el anuncio, el primer ministro canadiense, Justin Trudeau, hizo lo propio. Esta semana, por lo tanto, el planeta y sus moradores están de enhorabuena por doble partida, pues también se ha anunciado la prohibición de nuevas perforaciones en las aguas árticas del país vecino.

Obama protege el Ártico antes de que Trump llegue al poder
La medida de Obama no es revocable sin un acto del Congreso, por lo que Trump lo tendrá difícil. Según un alto funcionario del gobierno actual, se ha llevado a cabo esta medida con las debidas garantías, fundamentándola en una “base legal sólida”.

Un Obama contradictorio

Que Obama ha ayudado de forma importante en la lucha contra el cambio climático es opinable, pero no se le pueden negar avances en este sentido. Entre los claroscuros de su política hemos de resaltar tanto su apoyo a Shell a perforar el Ártico como, en sentido positivo, su papel clave en las cumbres climáticas, así como avances en renovables o en acercamientos a China para avanzar conjuntamente en la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero.

Pese a las advertencias de expertos y activistas, ha hecho oídos sordos a la hora de permitir la realización de pruebas sísmicas y, en su caso, la extracción de hidrocarburos en la región ártica. No solo en lo que respecta a la catástrofe ambiental que suponen las perforaciones y posibles fugas, sino también en lo relacionado con el avance del cambio climático.

Obama protege el Ártico antes de que Trump llegue al poder
No en vano, la apertura de nuevas reservas de crudo en el Ártico aceleraría el deshielo aún más rápido en las zonas polares. Se trata de un riesgo no solo para aquellos ecosistemas, sino para todo el planeta.

Contener el deshielo, clave

La organización ambientalista Greenpeace no deja de recordarnos que junto al daño de las especies que viven en la región de forma inmediata y a largo plazo, la extracción de petróleo y la pesca ocasionan daños tremendos de forma indirecta.

La lógica es de sentido común, y la conclusión alarmante. Sencillamente, si se siguen buscando lugares donde extraer crudo, si continuamos dependiendo de los combustibles fósiles, las temperaturas aumtentarán por encima de los dos grados centígrados (en relación a los niveles preindustriales) a finales de siglo.

En otras palabras, estamos creando la tormenta perfecta para llegar a un punto de no retorno. En esa suma de factores el deshielo de los polos sería decisivo. El Ártico desaparecería y el nivel del mar aumentaría, cambios de enormes consecuencias que se sumarían a otros no menos tremendos, como una masiva pérdida de especies, plagas, eventos extremos y problemas de seguridad internacional que no podemos ni llegar a imaginar.

Obama protege el Ártico antes de que Trump llegue al poder
Una situación límite cuyo peligro solo puede conjurarse con medidas proteccionistas, teniendo como telón de fondo la cooperación global en torno al Acuerdo climático de París, cuyos avances y efectividad son necesarios con urgencia, básicamente para ayer.

El tiempo va en nuestra contra, y precisamente por ello es importante celebrar este tipo de medidas que juegan a favor del planeta y, en suma, del futuro de la humanidad. Lejos de ser un mensaje alarmista y grandilocuente, es pura evidencia científica. Del mismo modo que la ciencia no cesa de recordarnos que todavía está en nuestra mano cambiar las cosas. No por mucho tiempo, pero aún podemos hacer lo necesario para conservar nuestro hogar.