El orangután de Borneo, cada vez más cerca de la extinción El orangután de Borneo está en “peligro de extinción crítico”, según datos de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). La organización, en cuyas listas la especie ha pasado de la lista “en peligro” a “en peligro crítico”, advierte que si nada lo remedia en apenas diez años solo quedarán unos 47.000. Y seguirá como hasta ahora, en auténtica caída libre.

Hoy quedan unos 60.000 ejemplares de este primate en Borneo, el único lugar del mundo, junto con Sumatra, donde existe. Su población está disminuyendo de forma alarmante a consecuencia de la caza y la destrucción de su hábitat.

Caza y reducción de su hábitat

La caza de orangutantes, una de las principales causas de la merma de su población, sigue siendo una práctica muy extendida en el sudeste asiático. Los cazadores furtivos matan a los padres para quedarse con las crías y venderlas en el mercado negro.

Su destino, en el mejor de los casos, es convertirse en mascotas exóticas, si bien en otras ocasiones se usan para la diversión humana, llegando a usarlos en burdeles o rings de boxeo. También los sacrifican para el uso de distintas partes de sus cuerpos en la medicina tradicional.

El orangután de Borneo, cada vez más cerca de la extinción
Por otra parte, la deforestación los pone contra las cuerdas. La reducción de su hábitat, sobre todo a consecuencia del imparable avance de las plantaciones de aceite de palma, lo cual supone una drástica reducción de su hábitat.

No en vano, los bosques de Borneo se han reducido casi a la mitad en los últimos cuarenta años, un suma y sigue que amenaza la supervivencia de orangutanes y otras valiosas especies en peligro de extinción, pues se trata de un entorno muy rico en biodiversidad.

Reducir su hábitat, por otra parte, los convierte en presa fácil. Quedarse aislados hace de ellos un blanco fácil para los cazadores furtivos, que no dudan en aprovechar la oportunidad para capturarlos o matarlos.

Con el agravante de que, por mucho que las leyes internacionales y nacionales prohiban su caza, rara vez se procesa y aún menos condena a alguien por hacerlo, lo que puede significar dos cosas: que todo va seguir igual, sine die, o todo lo contrario, que en un intento por salvarlos empezaran a adoptarse medidas ejemplarizantes.

En suma, hoy por hoy, no es que el ser humano se lo ponga difícil, sino que directamente no le deja tener un lugar en el mundo y lo condena a la extinción. Según datos de la UICN, el número de orangutanes se ha reducido casi dos terceras partes desde los años setenta y el futuro pinta negro.

La UICN nos recuerda que la especie se encuentra en una cuenta atrás y de no revertirse la situación ya solo quedaría hablar de la crónica de una desaparición anunciada.