Oregón prepara un funeral para las abejas
Las abejas están pasando el peor momento de su historia. Se encaminan a la extinción por los productos químicos con los que los seres humanos pulverizamos el ambiente. Si esta situación es ya de por sí suficientemente grave, en el estado de Oregón, en el noroeste de Estados Unidos, se ha producido una nueva catástrofe.

Decenas de miles de abejas fueron exterminadas en la ciudad de Wilsonville al pulverizar los árboles con un pesticida. Se ha calculado que había unas 50.000 abejas tiradas, muertas, en la esquina de un aparcamiento.

Un grupo de residentes de la ciudad, consciente del problema que supone para el medio ambiente la desaparición de las abejas, ha decidido organizar un homenaje como protesta por lo ocurrido. Así, para denunciar el exterminio de las abejas se ha organizado un funeral. La idea es de un estudiante de la Universidad Estatal de Portland, llamado Rozzell Medina, y el evento se llama Wilsonville Bees Memorial.

Millones de abejas están muriendo en todo el mundo por causas no naturales, pues por fin se ha comprobado que la culpa es de algunos pesticidas usados por los agricultores. Es una situación terrible para las abejas, que no pueden escapar de la masacre, pero también perjudicará al ser humano a más largo plazo, ya que muchos cultivos dependen de la polinización que llevan a cabo estos insectos para reproducirse.

Un funeral con muchas flores

Oregón prepara un funeral para las abejas
En este funeral, con más razón que en ningún otro, habrá muchas flores: la parte de las plantas que atraen a las abejas y que impulsan la polinización. Desde su página de Facebook, Medina pide ayuda para la promoción de este funeral reivindicativo, sobre todo, a los ciudadanos de su propia ciudad y de ciudades cercanas.

El Departamento de Agricultura de Oregon confirmó que fue un insecticida llamado Safari el que causó la muerte de las abejas, que fue rociado por una empresa de jardinería sobre 55 tilos para exterminar pulgones.