Osos polares criados en cautividad : ¿la esperanza de la especie?
El deshielo por el cambio climático y los estragos ambientales que provocan las petroleras en el Ártico están abocando a los osos polares a la extinción. La supervivencia en un hábitat cada vez más reducido es difícil para ellos, una especie que depende del hielo.

Así, a consecuencia del calentamiento global y la explotación petrolífera, fundamentalmente, el oso blanco (Ursus maritimus) podría acabar viendo ligada su supervivencia a una vida entre rejas. Primero serían ejemplares capturados, y finalmente, tras su reproducción en cautividad, ya sólo generaciones nacidas y criadas en zoológicos o parques naturales.

De hecho, la reproducción en cautividad de estos animales ha cobrado una especial relevancia en los últimos años ante el empeoramiento de la situación, pues la población no supera los 25.000 ejemplares en todo el mundo.

Sin embargo, conlleva grandes problemas. Además del obvio drama que implica la renuncia a su vida en libertad y del riesgo de endogamia, conseguir que las crías salgan adelante es un gran reto por la gran necesidad de privacidad que tienen los osos hembra.

Híbrido entre polar y grizzly

Por otra parte, la especie podría acabar despareciendo al cruzarse con otras especies de oso conforme las latitudes del norte se vuelven más cálidas. En concreto, los llamados “pizzlies” son un híbrido entre los osos pardos (Ursos arctos) y los osos polares.

Osos polares criados en cautividad : ¿la esperanza de la especie?
La hibridación es un fenómeno que también se observa entre otros animales árticas, como las marsopas o las focas, en algunos casos incluso entre distintas especies. El deshielo pone en contacto a especies que empiezan a compartir las mismas zonas, por lo que quizá la esperanza de los osos polares finalmente sea transformarse en otra cosa. Al fin y al cabo la vida en cautividad también haría que acabaran siendo lo que no son.