El país más feliz del mundo y su estilo de vida eco amigable
Dinamarca es el país más feliz del mundo, según el estudio World Happiness presentado por Naciones Unidas, y curiosamente su estilo de vida tiene mucho de eco amigable. En este post vamos a destacar algunos de los principales aspectos que caracterizan a ese modus vivendi danés que se está convirtiendo en tendencia.

En dicho estudio, llevado a cabo por el Earth Institute de la Universidad de Columbia en Nueva York se tienen en cuenta distintos criterios. Entre ellos, el hecho de que la capital, Copenhague, sea considerada una de las urbes más habitables. ¿Pero, qué hace de Dinamarca y, en particular, de Copenhague ese lugar que podríamos llamar Copenhappy? Muchos de los factores que influyen están relacionados con las buenas sensaciones que brinda la práctica del “hygge”, el secreto de la felicidad danesa.

Riqueza, confort y ecología

Para entender qué distingue a los daneses, en efecto, hemos de abordar el concepto conocido como “hygge”, un término comodín que puede aplicarse a un sinfín de situaciones cotidianas en las que la máxima es sentirse bien sin prisas, sacándoles jugo a las pequeñas cosas.

El país más feliz del mundo y su estilo de vida eco amigable
Es decir, se trata de disfrutar de aquello que está a nuestro alcance, dejando a un lado el consumismo voraz que caracteriza a las sociedades modernas. En este caso, se consigue una gran calidad de vida sin necesidad de caer en la compra compulsiva.

Eso sí, además de este interesante enfoque, hay que destacar el contexto de riqueza en el que se pone en práctica dicha filosofía. Lo cierto es que en Dinamarca, como es bien sabido, no falta el confort que proporcionan las buenas casas, y se disfruta de un estado del bienestar envidiable.

Las tasas de paro son muy bajas y las desigualdades sociales también resultan muy pequeñas. Por lo tanto, es una sociedad con un bajo conflicto en este sentido. La gran diferencia entre los habitantes de Copenhague y daneses en general y otros países que también cumplen un perfil menos consumistas y más auténtico está en su mayor riqueza.

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Lógicamente, no es lo mismo tener una cultura anti consumista aun disponiendo su población de una estabilidad económica importante que tener que recurrir a una vida sencilla por pura obligación, anhelando siempre ese consumismo, visto como una sustancial mejora.

Con todo y con eso, no puede negarse que la cultura social danesa basada en el concepto apuntado hace una gran diferencia, y su lado ecológico la convierte en un interesante ejemplo a seguir.

El país más feliz del mundo y su estilo de vida eco amigable
Sobre todo, de cara a avanzar en la transición hacia una sociedad baja en carbono, sin que por ello haya que renunciarse a una calidad de vida. Aspectos como la disfrutar de un ambiente acogedor en el hogar, el centro la vida, pueden convertirse en momentos de disfrute del alma que también vienen muy bien al planeta.

Allí los inviernos son largos y duros, y estar bien abrigados junto a la chimenea disfrutando de una infusión u otra bebida caliente es sinónimo de eficiencia energética y baja huella de carbono.

No es un plan perfecto desde un enfoque ecológico, es cierto, pero aun estando lejos de una huella neutra, como alternativa a tirar de coche, hacer shopping o similares no cabe duda de que tiene claras ventajas verdes.

Naturaleza dentro de casa

El hecho de ser hogareños y al tiempo amantes de la naturaleza convierte las casas en espacios idóneos para las plantas de interior. Con ello se logra crear un ambiente acogedor, más natural y, por lo tanto, relajante.

Sin embargo, el abigarramiento no casa con esta filosofía de vida, ni a la hora de decorar la casa ni tampoco en cuanto a acumular objetos en ella, incluyendo las plantas. Se busca el orden y el estilo minimalista, siempre primando lo práctico.

El país más feliz del mundo y su estilo de vida eco amigable
Elementos del bosque, como los frutos secos, hojas o ramas pueden servir de elementos decorativos y, por otro lado, la iluminación mediante velas y el contacto con elementos que transmitan bienestar como la cerámica, la madera o el cristal se prefieren al plástico u otros productos artificiales.

Otros rasgos eco amigables del hygge

La movilidad sostenible es otro plus de esta filosofía de vida made in Dinamarca. La bicicleta es un modo de transporte muy utilizado, que actualmente representa un tercio de todos los desplazamientos de Copenhague.

Las manualidades y, por qué no, el reciclaje creativo, también entra en esa preferencia danesa por compartir y llevar una vida tranquila, en la que las prisas no tomen el control. Más que hacerlo en soledad, se trata de llevarlo a cabo en compañía, compartiendo momentos únicos y, cómo no, también una forma de vivir más eco amigable.

El país más feliz del mundo y su estilo de vida eco amigableLlenar los ratos de ocio de actividades informales es una constante entre amigos o familia, en las que lo importante es el ser, más que el tener o el parecer. Suena muy filosófico, pero en esencia se trata de eso, de vivir la vida de forma poco materialista, disfrutando de los pequeños detalles más cotidianos.

Por último, en la misma línea de una vida tranquila, se huye del ruido, otro tipo de contaminación. Una serie de cuestiones que, en fin, conforman un modo de vida slow. Leer a la luz de las velas con una taza de té es una bonita manera de ejemplificar, en definitiva, la importancia de jugar con los aromas, los colores y la iluminación para encontrar una alternativa a las formas de vida tan trepidantes, poco ecológicas, nada saludables y faltas de alma que nos gastamos por otros lares.