Para evitar incendios en el 2013 hay que empezar a prevenirlos ya
En España, después del peor verano en cuanto a incendios forestales desde hace décadas, las lluvias de otoño hacen olvidar la terrible época seca. Pero no hay que olvidar lo que ha sucedido estos meses. Hay que pensar en la siguiente temporada de incendios y comenzar a prepararla ya. Hay que evitar, en definitiva, que se repita (o, peor aún, se supere) el récord de 198.000 hectáreas quemadas.

No es difícil, según los expertos. Sólo hay que desarrollar una “economía de monte”, es decir, que los bosques se traten como algo vivo y rentable. Así lo ha señalado el decano del Colegio de Ingenieros de Montes, Carlos del Álamo.

Además del trabajo forestal en los montes, Del Álamo cree que hay que profundizar en una investigación policial adecuada ante cada incendio. Los bosques deben ser atractivos para propietarios y agricultores y generar empleo, ya que un monte que genera rentabilidad no arde.

Por tanto, su máxima recomendación es aprovechar la biomasa forestal como fuente de energía renovable, ya que supondría más generación de empleo, reduciría la dependencia energética de los hidrocarburos y evitaría emisiones de dióxido de carbono (CO2), lo que conllevaría gran un ahorro económico en combustible.

Una buena gestión de la biomasa reduciría el número de incendios. En España, más del 50% de la superficie es monte, por lo que es una necesidad eliminar riesgos y conseguir que los bosques presten los servicios ambientales y económicos que aportan beneficios a la sociedad. Es necesario aprender de los errores del pasado y no volver, cada año, a una situación en la que la batalla está perdida de antemano.

La causa principal de la quema de un monte son los incendiarios, ha explicado del Álamo, pero la causa estructural es el abandono al que se ven sometidos los montes. Hay comunidades autónomas en las que los montes no arden. Ése es el camino, es el modelo que hay que copiar. Montes de provincias como Soria, Burgos, Segovia o Teruel no se queman porque los propietarios están pendientes de ellos y organizan, entre otras actividades, guardias diurnas y nocturnas que eviten cualquier tipo de incidencia que suponga la quema. En cambio, en otras zonas se repiten los incendios forestales año tras año. En Galicia, por ejemplo, el 70% de los incendios se concentra en el 25% del territorio gallego, las llamadas “zonas calientes”, las que casi siempre arden.