Peligran los bosques nativos argentinos
En general, los bosques nativos argentinos sufren una situación de extrema emergencia, tal y como advierten numerosos estudios científicos desde hace unos años. Y la situación no parece mejorar ni lo más mínimo. No, al menos, si atendemos al negro panorama que dibuja el último informe gubernamental difundido.

En concreto, la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable estudió las tres regiones donde se concentra el 85 por ciento del bosque nativo del país, enclaves conocidos como la selva misionera, el parque chaqueño y la selva tucumano-boliviana.

En la selva misionera, que ocupa un 35 por ciento de la provincia de Misiones, la pérdida de bosque nativo (pino paraná, palo rosa, lapacho negro, etc.) está poniendo contra las cuerdas a especies amenazadas o en peligro de extinción, como el yaguareté, el puma y el ocelote, así como una serie de mamíferos, entre ellos el tapir, monos, corzuelas, pecaríes o el coatí.

De este modo, siendo como es un ecosistema complejo, de gran riqueza, peligra tanto la fauna como la flora, si bien preocupa de forma especial la que se encuentra en las listas internacionales de especies que requieren especial protección. Y lo mismo ocurre en la selva de Yungas, en el monte tucumano-boliviano.

Allí, también están padeciendo la amenaza de la deforestación animales como el yaguareté, el tapir, el guacamayo verde, el loro alisero o el pato criollo. Un peligro similar al que sufre el cedro, el viraró, los alisos, el vinal, el cebil o, entre otros seres vivos del mundo vegetal, también el lapacho.

Peligran los bosques nativos argentinos
Por último, la tercera gran área afectada, el Parque chaqueño, se ha convertido en un lugar lleno de problemas para especies entre las que se encuentra la del yaguareté, el tatú carreta, el aguará guazú, el lobito de río, el ciervo de los pantanos o el chancho quimilero. El quebracho colorado, santiagueño o blanco, algarrobos y guayacán forma parte de la flora más afectada por una imparable desforestación.