Perdices y codornices de Aragón en peligro por la caza, los plaguicidas y los deslindes
Las poblaciones de perdiz y codorniz de Aragón han sufrido un descenso alarmante durante los últimos años. Las causas de este declive son la caza y la destrucción de lindes, así como el uso de plaguicidas. El descenso es, en el caso de las perdices, de un 27% durante la última década, mientras que las poblaciones de codorniz han disminuido en un 25 % durante los últimos 13 años. De seguir, ambas especies entrarían a formar parte de la lista de especies amenazadas.

Aunque la caza es una de las causas, no es la única. Las concentraciones parcelarias y los nuevos regadíos, junto al uso de plaguicidas, fungicidas, herbicidas y, en general, la destrucción de su hábitat, han producido una modificación de los lugares naturales de estas especies.

Por ello, la organización SEO/BirdLife ha propuesto que se reduzca la presión cinegética sobre la codorniz y la perdiz en Aragón con el objetivo de invertir la tendencia. La asociación ecologista ha presentado en el último Consejo de Caza de Aragón (y no es la primera vez), propuestas concretas, pero, por desgracia, no se han tenido en cuenta.

La situación puede ser insostenible a medio plazo debido al fuerte descenso detectado. SEO/BirdLife ha asegurado que todavía se puede salvar la situación, siempre que se cuente con la colaboración del sector cinegético. En realidad, los cazadores serían los más beneficiados, ya que si las poblaciones de estas aves se mantienen en unos valores adecuados, no se podrá seguir cazando.

Por otra parte, el Gobierno de Aragón debería promover políticas agrarias más respetuosas con la conservación de la biodiversidad de la región, así como desarrollar programas de gestión del medio natural que tuvieran en cuenta el estado poblacional de las especies cinegéticas sobre las que se realiza un aprovechamiento.

Algunas de estas medidas son una moratoria en el periodo cinegético, un retraso en el inicio de la media veda, la reducción del periodo hábil de caza para la perdiz y establecer un número máximo de cazadores teniendo en cuenta la superficie potencialmente favorable para cada especie. También se deberían crear reservas de caza de 500 hectáreas o nuevos linderos en los cotos donde se cacen perdices y codornices.