PETA ofrece una recompensa por capturar a unos “asesinos de elefantes”
La asociación PETA (People for Ethical Treatment of Animals, personas a favor de un trato ético a los animales) ha puesto cerca de mil dólares sobre la mesa para descubrir la verdad sobre el supuesto envenenamiento que tres elefantes sufrieron en una plantación de palmeras en Indonesia. Un dinero que se llevará quien ofrezca información valiosa para descubrir la identidad de los culpables del suceso, presuntamente unos empleados de la misma.

Su objetivo principal es que no queden impunes las muertes de estos animales severamente amenazados de extinción en Indonesia, y no sólo por el caso en sí, sino también para que en lo sucesivo los indonesios se lo piensen dos veces antes de repetir algo similar.

“PETA ofrece una recompensa de 10 millones de rupias (algo más de mil dólares o 820 euros) por toda ayuda que permita poner a disposición judicial a los asesinos de elefantes”, reza el comunicado oficial difundido hoy por la organización.

Una muerte lenta y atroz

“Debieron sufrir una muerte lenta y atroz”, dice Jason Baker, el portavoz de PETA en Asia, si bien todavía no se puede asegurar que los animales murieran a consecuencia de la ingestión de venenos. Aún hay que esperar a los resultados de las autopsias, que están teniendo problemas para sacar conclusiones debido al estado de descomposición en el que fueron hallados los cuerpos.

Los animales pertenecía a la especie de elefantes de Sumatra y se encontraron el sábado en la frontera del parque nacional Tesso Nilo, en la provincia de Riau, al noroeste del país. Uno de ellos era una cría, y los responsables del parque sospechan que fueran envenenados al entrar en una plantación de palmeras de aceite y provocar destrozos en las chozas de los empleados.

No se trata de un hecho insólito, pues sólo este año han muerto presuntamente envenenados al menos 17 paquidermos en los alrededores del lugar de los hechos. No en vano, Indonesia es líder mundial en producción de aceite de palma, y ello conlleva problemas con los animales silvestres a los que las plantaciones les roban el hábitat.