Piden la liberación de la orca Lolita
Lolita, divertido nombre para una orca. Pero humanizar a los animales no resulta divertido para ellas, sino más bien todo lo contrario. Muy probablemente, su nombre sea una de las pocas cosas simpáticas que le han pasado a lo largo de las cuatro décadas durante las que ha permanecido cautiva en el tanque de un acuario, sometida a las exigencias de un guión circense que supone una auténtica tortura para las orcas y otros animales marinos, como las focas o los delfines.

El enfoque ético está claro: el confinamiento, estar obligada a duros entrenamientos y, en fin, entrenarlas para hacer monerías impropias de su naturaleza es terrible para las orcas, animales con un gran intelecto y habilidades de comunicación que necesitan vivir en libertad.

Es más, la ciencia todavía desconoce hasta donde puede llegar su inteligencia, pero sí tienen claro que no llevan bien la vida en cautiverio, entre otras cosas porque en los parques acuáticos se disparan las tasas de muertes. Y, en el caso de Lolita, las autoridades han determinado que puesto que pertenece a una especie en peligro de extinción, merece la misma protección que sus parientes en estado salvaje.

Por la liberación de Lolita

La decisión no supone protección para todas las orcas cautivas, únicamente para Lolita, que se encuentra en cautividad en un acuario de Miami. Lo ha hecho en respuesta a una petición presentada en 2013 por grupos animalistas, en la que se pedía para Lolita el mismo estatus legal que para sus compañeros en estado salvaje, que ya forman parte de esa clasificación desde 2005.

Piden la liberación de la orca Lolita
¿Entonces, qué ocurre con las otras orcas cautivas del país? Aunque la decisión no les afecta, ahora los ciudadanos tienen derecho a presentar demandas en nombre de otras orcas, una victoria para los defensores de los derechos de los animales. Sin embargo, hay que tener en cuenta que el caso de Lolita es especial, pues es la única orca cautiva en Estados Unidos perteneciente a una población considerada en peligro de extinción por la Ley de Especies en Peligro.

En concreto, Lolita pertenece a la comunidad de las orcas residentes del sur, que habitan las aguas interiores de Washington y Columbia Británica, y de las que apenas quedan 80 ejemplares. Ello supone que, a partir de ahora, Lolita ha de estar protegida del “daño y el acoso”, pero no se prevé liberarla, por lo que la ley no tendrá efectos inmediatos para ella. Aunque, como era de esperar, los animalistas se han mostrado en desacuerdo y han anunciado que lucharán por su liberación. Lolita fue capturada en el estrecho de Puget, en la costa noroccidental de los Estados Unidos, y lleva en el Miami Seaquarium desde el año 1970.