Pinturas ecológicas que respetan el medio ambiente
La pintura bio puede hacer mucho por nuestra salud y por la del medio ambiente. Sin embargo, al tratarse de un producto relativamente nuevo, que ha empezado a popularizarse en los últimos años, todavía es relativamente desconocido y, por lo tanto, surgen muchas dudas al respecto.

En este post vamos a responder a algunas cuestiones prácticas sobre este tipo de pintura para ir un poco más allá de la simple idea que pueda transmitirnos la prometedora expresión de “pintura ecológica”.

Con la etiqueta de ecológico podemos encontrar pinturas de diferentes tipos, si bien todas ellas tendrán denominadores comunes que hacen de ellas un producto diferenciado. Por lo tanto, veamos qué son las pinturas ecológicas o bio.

Qué son y en qué las hace diferentes

Básicamente, las pinturas bio no tienen resinas de origen petroquímico. Si lo hacen, sus cantidades son muy pequeñas, y en función de su composición, entre otros aspectos, cumplirán los estándares marcados por las distintas entidades de certificación. Para más información al respecto, consulta el último epígrafe del post.

Pinturas ecológicas que respetan el medio ambiente
Para serlo, las pinturas bio deben cumplir requisitos relativos a un proceso de elaboración, uso y eliminación ecológicos. Al menos, parcialmente. Es decir, el hecho de que una pintura incluya la etiqueta verde puede indicarnos que se cumplen algunos criterios interesantes al respecto, pero la huella ecológica o impacto ambiental de la misma es un concepto más amplio.

Hasta el punto de englobar el ciclo de vida completo, incluyendo las materias primas empleadas, su producción, distribución, utilización y eliminación. Es decir, por la parte que nos toca como consumidores, también afecta a su uso eficiente o a la huella de carbono que implique su compra, puestos a hilar fino, si bien se hace necesario hacerlo si queremos englobar todos los aspectos.

Pinturas ecológicas que respetan el medio ambiente

Sea como fuere, lo cierto es que las pinturas ecológicas lo serán en mayor o menor grado, en función de muchas variables. A efectos prácticos, también nos conviene tener en cuenta que, al menos en lo que respecta a la etiqueta eco de la UE, ésta solo se concede a productos eficaces.

En concreto, deben garantizar, al menos una eficacia equiparable a la de los productos convencionales. Por lo tanto, ecológico también significa poder descartar sorpresas desagradables en ese sentido.


También podemos definirlas por comparación con las pinturas convencionales. Más bien por lo que no tienen si las comparamos con éstas. Por ejemplo, las pinturas y barnices tradicionales contienen compuestos orgánicos volátiles (COV), perjudiciales para el medio ambiente y la salud.

Este doble beneficio es posible porque su composición se basa en materias primas de origen vegetal o mineral, con lo que resultan más limpias tanto a la hora de fabricarlas como al utilizarlas.

Ventajas: salud y respeto ambiental

Esta ausencia o minimización de productos tóxicos es una de las grandes ventajas de estas pinturas. En ellas no encontramos biocidas, plastificantes ni otros elementos tóxicos o contaminantes, aunque su ausencia completa podría no estar garantizada.
Pinturas ecológicas que respetan el medio ambiente
En este punto, el hecho de no desprender estos productos químicos hace que sean menos ignífugas. En suma, su impacto medioambiental es muy inferior al de otras pinturas, entre otras razones porque no desprenden vapores o gases nocivos para el entorno, cuidando así el medio ambiente y la salud de las personas, haciéndose más tolerables para personas con problemas alérgicos.

Junto al simultáneo cuidado ambiental y de la salud humana, -incluyendo no solo a quienes habitan un hogar o trabajan en una oficina, pongamos por caso, sino también a quienes pintan- cabe mencionar la ventaja del confort ambiental que supone un hábitat libre de químicos.

Por último, suelen ser pinturas transpirables, con lo que se reduce o elimina el riesgo de desconchados, así como la formación de hongos o bacterias. Es así que nos encontramos con una pintura más durable.

Inconvenientes: precio

Aunque por lo general la pintura ecológica no suele generar problemas de salud, no podemos afirmar que sea inocua para la salud. Es más, no siempre está libre de riesgos, puesto que su composición puede incluir compuestos alergénicos, por muy bios que sean.

Pinturas ecológicas que respetan el medio ambiente
Pueden ocasionar alergias los terpenos, unos compuestos orgánicos aromáticos y volátiles, así como la cal (irritante para algunas personas) los hidrocarburos de pino o cítricos usados como aglutinante. En caso de incorporarlas, aplicar con mascarilla y guantes, ventilando la estancia. Por último, en el apartado de inconvenientes no puede dejar de mencionarse el precio, habitualmente elevado.

La etiqueta europea de la flor

A la hora de adquirir una pintura ecológica es importante que incluya el logo ecológico de la Unión Europea. En el caso de las pinturas y barnices, se trata del distintivo de la flor como orientación acerca del cumplimiento de los requisitos comunitarios establecidos para poder considerarse una pintura ecológica.

Que el producto lleve el logo no significa que cumpla estrictos criterios ecológicos ni que esté garantizado. Hemos de tener en cuenta que el logo es una orientación para el consumidor, por lo que simplemente nos sirve para saber que se la producción de los pigmentos ha seguido procedimientos ecológicos o, por ejemplo, que el producto desprende menos disolventes que las convencionales y que en su composición no hay metales pesados ni otras sustancias tóxicas.

Pinturas ecológicas que respetan el medio ambiente
En otras palabras, se presume que una pintura que lleva la etiqueta europea ecológica cumple los criterios establecidos legalmente para poderse considerar como tal.

Por otro lado, no olvidemos que los criterios o requisitos son objeto de revisiones regularmente y varían en función de diferentes circunstancias, como nuevos hallazgos científicos o decisiones políticas de distinta índole. En todo caso, esos criterios tienen en cuenta tanto factores ambientales (consideración del ciclo de vida del producto) y de salubridad.