Planta kalanchoe: cuidados y para qué sirve

Planta kalanchoe: cuidados y para qué sirve

Los kalanchoe son en realidad un grupo de plantas que consta de más de 125 especies de plantas diferentes, lo que hace que se puedan encontrar variedades muy particulares y diferentes entre sí. A pesar de todo, la mayoría de los kalanchoe se pueden considerar arbustos de hoja perenne que no suelen superar el metro de alto (con excepciones como el Kalanchoe beharensis, original de la isla de Madagascar y capaz de alcanzar los seis metros de altura). Por otro lado, se trata de un grupo de plantas que están ampliamente asociados a la medicina tradicional, especialmente por sus capacidades a la hora de curar enfermedades de los músculos y huesos como el reumatismo.

Si quieres conocer los cuidados de la planta kalanchoe, sus tipos y para qué sirve y lo que tienes que hacer que esta planta crezca fuerte y sana, sigue leyendo EcologíaVerde y te lo contamos.

Planta kalanchoe: características y descripción

Como se ha comentado, la planta kalanchoe es en realidad un conjunto de plantas que engloba más de 125 especies diferentes, que se hayan identificado hasta hoy en día. Se las puede encontrar en estado natural en continentes como Asia, África y Europa. Sin embargo, actualmente, han sido también trasladadas de forma artificial tanto a América como Oceanía, donde algunas especies crecen en estado salvaje tras haberse adaptado con éxito a los diversos climas de estos continentes.

Las hojas de las plantas de la familia Crassulaceae, las crasuláceas, almacenan agua, por lo que se consideran plantas suculentas. Además, en la mayoría de los casos, cuentan con una inflorescencia terminal (es decir, las flores del kalanchoe aparecen al final del tallo), en forma de corimbo o panícula. Otra de las características más particulares es que la mayoría de sus flores cuenta con pétalos que aparecen fusionados en estado de bulbo, de cuyo interior emergen los estambres y el pistilo de cada una de las flores. La floración puede variar según cada una de las especies, aunque lo más común es que las flores del kalanchoe aparezcan desde el principio del invierno hasta mediados de la primavera.

Kalanchoe: tipos y para qué sirve

Como hemos comentado, la cantidad de especies del género kalanchoe es muy amplia. Sin embargo, también es cierto que algunas de ellas son más conocidas que otras. Esto se debe, especialmente, a que muchas de ellas están asociadas a determinadas propiedades medicinales, lo que ha hecho que sean especies que se hayan cultivado más que sus parientes. Algunos de los tipos de kalanchoe más comunes son las siguientes:

Kalanchoe daigremontiana

También conocido vulgarmente como aranto o espinazo del diablo, se trata de una especie de kalanchoe endémica de la isla africana de Madagascar y que, hoy en día, se encuentra en estado amenazado debido a los pocos ejemplares que quedan. Se trata de uno de los kalanchoe que más usos medicinales tiene. Esto se debe a que contiene daigremontianina, una sustancia medicinal que se usa en la elaboración de medicamentos contra la insuficiencia cardíaca.

Kalanchoe tomentosa

También llamada planta panda u orejas de gato, se trata de otra variedad de kalanchoe procedente de Madagascar. Se caracteriza por estar cubierta de una fina vellosidad blanca que parece como un terciopelo que cubre todo su cuerpo, incluidas las hojas. Su principal uso medicinal consiste en que, en sus hojas, existen sustancias que pueden ser sintetizadas en laboratorio para la producción de medicinas que combaten la propagación de células cancerosas. En la imagen de abajo de este apartado puedes ver una de estas plantas.

Kalanchoe thyrsiflora

Esta especie de kalanchoe es original de Sudáfrica, y se caracteriza por formar una roseta basal a partir de la cual salen sus hojas, grandes y con un terciopelo similar al de la Kalanchoe tomentosa. Otra de sus características más particulares son los bordes rojizos de los extremos de sus hojas, muy característicos y fáciles de identificar. Al igual que sucedía con la Kalanchoe tomentosa, contiene sustancias que pueden ser usadas en la producción de medicamentos contra el cáncer. Además, su savia contiene elementos cicatrizantes, por lo que puede aplicarse directamente sobre las heridas para acelerar su curación.

Kalanchoe beharensis

Más conocida como kalanchoe oreja de elefante debido al gran tamaño de sus hojas, se trata de la especie de kalanchoe más grande de todos. Original de Madagascar, puede llegar a alcanzar hasta los seis metros de altura y a soportar temperaturas de hasta 7 grados centígrados. Contiene sustancias que también hacen que sea útil en la elaboración de medicinas para luchar contra el cáncer. En el caso de ser aplicada directamente sobre la piel, su savia alivia los dolores musculares y el reuma.

Kalanchoe blossfeldiana

Se trata de una especie de kalanchoe que también tiene su origen en Madagascar. Sin embargo, gracias a su fácil cultivo y a la estética de sus flores, hoy en día se ha convertido en una planta ornamental ampliamente extendida en todo el planeta. Puede llegar a medir hasta 40 centímetros de altura, y ofrece flores de diversos colores que van desde el blanco a colores cálidos como el naranja, el rosa o el amarillo. En este caso, las propiedades de esta planta suelen estar asociados a los problemas del sistema gastrointestinal, ya que contiene sustancias que se pueden usar en la fabricación de medicamentos para aliviar problemas gastrointestinales. En el caso de aplicarla directamente sobre la piel, ayuda a la cicatrización de heridas y, sobre todo, a la curación de quemaduras superficiales.

Kalanchoe blossfeldiana: cuidados

De todos los kalanchoes que hemos mencionado, el Kalanchoe blossfeldiana es el más común de todos para tener en el hogar. Los cuidados del Kalanchoe blossfeldiana es realmente sencillo.

Humedad y riego

Respecto a las necesidades de humedad, es muy importante distanciar los riegos lo suficiente como para evitar que la tierra se encharque. De hecho, es preferible esperar a que el sustrato esté casi completamente seco antes de volver a regar, por lo que con bastará con regarlo una o dos veces al mes en invierno y una vez a la semana en verano. Así mismo, también es muy importante evitar que la maceta acumule agua, ya que podría producir la putrefacción de las raíces y la aparición de hongos. Para ello, basta con retirar el agua sobrante del plato inferior después de cada riego.

Sustrato y abono

Por otro lado, se trata de una planta que se adapta bien a sustratos de casi cualquier tipo. Responde bien a tierras duras, aunque prefiere aquellas que sean ricas en hierro. En cuanto al abono, conviene usarlo tres veces al año y elegir aquellos que sean ácidos. Esto ayudará a su crecimiento y floración.

Luz y ubicación

Así mismo, se trata de una planta que necesita abundante luz para crecer fuerte y sana, preferiblemente con acceso a luz solar pero indirecta, para evitar que sus hojas puedan quemarse. En este sentido, una ventana situada al este o al oeste es lo más aconsejable, ya que evitará las horas de luz de sol más intensas, pero recibirá la luz solar más suave de principios o finales del día.

Plagas

A este tipo de plantas suelen atacarles dos tipos de plagas. La araña roja y las orugas. Las primeras suelen anidar allí y la planta sufre ciertos problemas por ello, pudiendo morir si se extiende una gran plaga. La segunda plaga mencionada, no solo se reproduce ahí, sino que también se alimentan de la propia planta. En este otro artículo de EcologíaVerde te mostramos Cómo eliminar las orugas de forma natural y prevenirlas.

Poda

Se puede podar dos veces al año y, de esta forma, se estimulará su crecimiento. Asimismo, conviene ir podando o retirando las partes secas o muertas de la planta para facilitarle el desarrollo. Si no es una de las variedades que crecen muy rápido, se puede hacer la poda solo una vez al año.

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