Plantas desalinizadoras en México para combatir la sequía
La sequía amenaza a cada vez más países, en parte, debido al calentamiento global. México es uno de esos países y entre lo métodos para combatir este problema ambiental se recurre a la potabilización del agua marina mediante plantas desalinizadoras. Puede ser una opción viable y rentable, aunque algunos expertos advierten de que también tiene efectos ambientales negativos.

Este tipo de tecnologías es adecuada para regiones con baja disponibilidad de agua potable que tengan acceso al mar o a zonas de agua salobre. Son, pues, una oportunidad para zonas costeras con un clima árido o semiárido, como ha reconocido el Departamento de Ciencias del Agua y Medio Ambiente del Instituto Tecnológico de Sonora (Itson).

Para experimentar con ese método, se ha creado el Centro Regional de Investigación y Desarrollo del Agua y la Energía, cuyo objetivo principal es instalar plantas desalinizadoras. México sufrió, en 2012, una persistente sequía que afectó a una gran extensión, entre el centro y el norte del país. La sequía perjudicó a la agricultura, a la ganadería y, en general, al bienestar de muchas comunidades. Se espera que este año vuelva a suceder algo similar. Se ha calculado que en el norte del país podría bajar un 20% la producción en el campo.

La disponibilidad de agua en el país, de más de 100 millones de habitantes, era, en 2010, de 4.250 metros cúbicos por persona, pero se reducirá a 3.936 en 2020 y a 3.822 en 2025, según proyecciones de la Comisión Nacional del Agua (Conagua). La mayor parte, hasta un 77%, se destina a usos agrícolas.

Plantas desalinizadoras en México para combatir la sequía
La desalinización es una opción viable. Sin embargo, hay que añadir que debe ser la última opción. Antes, hay que probar otros métodos. Debe primar un plan hídrico que tenga en cuenta las necesidades humanas sobre otras.

Métodos que necesitan menos energía

Hay diversos métodos de desalinización: la destilación, la cristalización o congelación, la absorción o cambio iónico, todos ellos requieren el uso de energía. Por otro lado, la ósmosis inversa o filtración y la electrodiálisis o filtración selectiva se realizan pasando el agua a través de membranas, siendo métodos mecánicos.

El agua marina contiene cloruro, sodio, sulfato, magnesio, calcio y potasio. En el mundo hay 15.988 plantas de desalinización que pueden filtrar unos 66 millones de metros cúbicos diarios y dan servicio a más de 300 millones de personas.

Pero la desalinización también tiene consecuencias ecológicas. En el proceso, se genera una salmuera que se debe tratar adecuadamente y el proceso requiere consumir energía. Por otra parte, si la sal que queda separada se vierte en el océano, se pueden dañar bancos de coral, pastos y especies marinas.