Las plantas hablan: se comunican mediante ondas sonoras inaudibles
Las plantas no se saben estar calladas. Todo lo contrario, más bien son parlanchinas, pero para intercambiar números de teléfono con ellas todavía es un poco pronto. Por ahora, según una revolucionaria investigación, lo que sabemos es que se comunican entre sí a través de ruidos inaudibles para el ser humano, estableciendo un canal de comunicación entre las raíces. Se trata de la primera evidencia científica de que las plantas tienen su propio lenguaje.

¿Pero, qué le diría un rosal a un margaritero, o por ejemplo un repollo a un maíz? Hasta ahí no ha llegado la ciencia, y quizás por suerte todavía se trata de un territorio virgen, exclusivo para soñadores y poetas, en el que sólo se puede entrar con la boca cerrada, el alma despierta y los ojos bien abiertos… Aunque, para ser exactos, algo se ha averiguado sobre los temas de conversación de las plantas. De acuerdo con esta investigación, llevada a cabo por la Universidad de Bristol y la Universidad de Australia Occidental, algunas de las vibraciones del sonido que emiten, y al cuál responde, versan sobre información sobre el entorno que les rodea.

Lógicamente, tratándose de temas tan serios como la sequía, el agua o los peligros de las plagas, los científicos sospechan que estos sonidos pueden ser claves para su vida, es decir, para su misma supervivencia.

Para llegar a este hallazgo, los científicos utilizaron potentes altavoces para escuchar plantas de maíz, así fue cómo escucharon sonidos provenientes de sus raíces en situaciones como de falta de agua, observando un paralelo movimiento de éstas hacia donde sí había agua.

Hasta ahora se sabía que las plantas respondían a los sonidos o que crecen orientándose hacia la luz. Además, se encontró que las plantas repollo emitían un gas para advertir a otros del peligro de orugas u otros insectos potencialmente dañinos para ellas. Esta vez, sin embargo, se ha conseguido llegar más lejos: se ha podido probar que las plantas son emisoras y receptoras de sonidos que les llegan en forma de vibraciones u ondas sonoras, y cuyo significado encierra información de gran valor para ellas y también determina el equilibrio y forma de los ecosistemas. Para nosotros, sus dimes y diretes no son sino un buen argumento para tener una nueva percepción hacia ellas mucho más respetuosa.