Proteger a los animales más raros en favor de la biodiversidad
¿Por qué convendría conservar a los animales más raros? Científicos estadounidenses proponen centrarse en la diferenciación evolutiva para conservar el abanico más amplio posible de genes de las distintas especies en peligro de extinción.

Aunque suena muy científico, básicamente se trataría de priorizar la conservación de las especies de acuerdo con su diferenciación evolutiva para conservar la máxima información genética posible. Para ello, resulta clave ese concepto de diferenciación evolutiva, una medida de información que perdemos cuando se extingue una especie.

En el estudio también se sugiere incluir a las especies con rarezas geográficas. “Sería una manera muy eficaz y económica de conservar la máxima cantidad de información genética del conjunto de las aves”, apunta Sinc Walter Jetz, autor principal del estudio.

Publicado en la revista Current Biology y dirigido por la Universidad de Yale (EE UU), el trabajo ha tomado como ejemplo a las especies de aves que se conocen, de las que más de medio millar están en peligro de extinción.

Garantizar la biodiversidad

Gracias a esta diferenciación que proponen, los científicos consideran que se podrían identificar aquellas especies que no podemos permitirnos perder. Sería el caso del guácharo sudamericano (Steatornis caripensis), el ave más distinta evolutivamente, que ha evolucionado durante casi 80 millones de años de forma separada a cualquier otra ave. Siguiendo estos criterios, también convendría preservar el águila pescadora y la avestruz u otras especies como el hoacín y el picozapato, las chotacabras de Nueva Caledonia o los podargos de Islas Salomón.

Proteger a los animales más raros en favor de la biodiversidad
La misma lógica podría aplicarse a otras especies. Tendrían prioridad las distintas evolutivamente. Estarían perdidos los ratones, pongamos por caso, porque no son “una especie aislada en el árbol de la vida”, ya que ningún ratón en particular es distinto, explican.

Por el contrario, un cerdo hormiguero es evolutivamente único, por lo que su pérdida sería la pérdida definitiva de su información genética. De este modo, se garantiza la biodiversidad. con la ventaja, además, de que “las especies más alejadas evolutivamente producen ecosistemas más productivos”.