Radiografía de la masa forestal en España y Europa
Que los bosques sean sostenibles no significa que no puedan tocarse. Los amantes de los animales y plantas, lógicamente, verán con malos ojos que los árboles se talen o que se cace o pesque, pero técnicamente la gestión de los bosques puede definirse como tal si se lleva a cabo una actuación que conserve sus funciones.

Unas funciones que, como es bien sabido, resultan fundamentales para conseguir que los bosques sean productivos y, por otro lado, un recurso ambiental de primer orden que precisa preservarse.

Una importante masa forestal

Actualmente, las políticas forestales buscan un equilibrio entre explotación económica, enfrentar el cambio climático y preservación. En el caso de España, la superficie forestal ha aumentado durante los últimos 25 años.

Lo ha hecho a un ritmo de 180.000 hectáreas anuales, ocupando actualmente más de la mitad de la superficie nacional (54%), según un informe de Juntos por los Bosques, una iniciativa avalada por distintas entidades del sector, como la Sociedad Española de Ciencias Forestales o la Asociación Nacional de Empresas Forestales (ASEMFO).

Radiografía de la masa forestal en España y Europa
La superficie forestal ocupa unos 27 millones de hectáreas, y sigue creciendo, pero la que de verdad debería medirse es la que está cubierta por bosques, en cuyo caso rondará los 20 millones, como mucho.

En todo caso, el aumento de la masa forestal, según el estudio, obedece tanto a la repoblación y forestación de tierras agrícolas como a un efecto espontáneo, a consecuencia del fenómeno de la urbanización, que entre otros efectos, provoca abandono rural.

En cuanto a su productividad, los bosques españoles generan 16.500 millones de euros en forma de madera, además de ayudar a equilibrar las emisiones de CO2 en un 20 por ciento del total y ser una fuente de producción de resina, resina, así como alimentos. Igualmente, son un atractivo turístico.

Radiografía de la masa forestal en España y Europa
Aunque España tiene la segunda masa forestal de Europa, solo por detrás de Suecia, ésta no se rentabiliza, lamenta Maderea, una plataforma española dedicada al fomento del mercado de la madera.

En términos de Producto Interior Bruto, el sector maderero supone el 1,7 por ciento del PIB de España, dando 300.000 puestos de trabajo directos, además de suponer el 40 por ciento de la energía verde consumida.

Los bosques en Europa

La superficie terrestre de la Unión Europea está cubierta por bosques y otras superficies arboladas en más del 40 por ciento de la misma, si bien la geografía y política en los distintos países tiene sus peculiaridades.

Radiografía de la masa forestal en España y Europa
En general, puede afirmarse que a lo largo de las
últimas décadas, la superficie forestal comunitaria ha aumentado un 0,4 por ciento cada año, en buena parte gracias a al repoblación forestal.

Es decir, en la UE se tala menos de lo que se reforesta, pero las previsiones podrían cambiar esta tendencia. De acuerdo con las proyecciones europeas, el cambio de uso de la tierra y la silvicultura hacen prever un aumento del 30 por ciento en la explotación para el año 2020 en comparación con 2010.

En cuanto a su titularidad, cerca del 60 por ciento de los bosques pertenecen a varios millones de propietarios privados, siendo el resto de distintos propietarios públicos, según los datos que maneja la Comisión Europa. En este punto, la tendencia esperada es de aumento de la titularidad privada, habida cuenta de las políticas observadas al respecto.

Radiografía de la masa forestal en España y Europa
A nivel comunitario se carece de una política de gestión de los bosques, y su gestión es una competencia nacional. Pero la carencia de una política forestal europea no significa que no haya una estrategia común (goo.gl/JFPN4s), desarrollada por la Comisión. O, al menos, la intención de que así sea.

Sea como fuere, su objetivo es armonizar en la medida de lo posible las distintas políticas forestales en el entorno de la Unión Europea, sobre todo habida cuenta del “incremento de las exigencias con respecto a los bosques y las amenazas que pesan sobre ellos”, según reza el mencionado documento.

Básicamente, se busca crear un nuevo marco común en el que se garantice tanto la gestión sostenible de cara a un correcto funcionamiento de los “servicios ecosistémicos vitales” como con el fin de satisfacer la creciente demanda de materias primas para la fabricación de productos, así como para la generación de energía renovable.

Radiografía de la masa forestal en España y Europa
Por lo tanto, se promociona tanto una gestión forestal que integre tanto su protección como la prestación de servicios para “mejorar la competitividad y la creación de empleo”. Unos objetivos comunes que buscan la coherencia política europea y la obtención se sinergias positivas en el intercambio de información y prácticas entre los países miembros, sobre todo gracias a la suma de esfuerzos.

Hacia una economía verde

La tradición que respalda este tipo de enfoque la encontramos en los principios del proceso conocido como Forest Europe, también impulsados por la Unión Europea. Una gestión forestal basada sobre todo en una política de desarrollo rural a la que se comprometieron los países comunitarios, basado en una gestión sostenible de los bosques.

Por último, los Objetivos forestales para 2020 elaborados en colaboración con los Estados miembros y los grupos de interés abordan las distintas dimensiones de la gestión sostenible. Desde garantizar y demostrar que los bosques europeos se gestionan de forma sostenible, según lo apuntado, hasta ayudar a “satisfacer las distintas demandas y prestar servicios ecosistémicos esenciales”.

En tercer lugar, se busca una contribución viable a la bioeconomía para sentar las bases de una silvicultura y toda la cadena de valor derivada de los bosques tan competitiva como sostenible. Sin olvidar, por último, una gestión que contribuya a detener la deforestación planetaria, así como a mejorar el trabajo realizado en el avance europeo hacia una sociedad baja en carbono que frene el avance del cambio climático.

Todo muy bonito, pero también es necesario apuntar que de buenas intenciones está el infierno empedrado y que, por lo tanto, se necesita una política forestal común realmente garantizada, para que dicha estrategia realmente pueda llevarse a cabo. Sea como fuere, en 2018 se llevará a cabo una revisión de la estrategia para evaluar el progreso logrado en dicha estrategia.