Reciclar papel evita 750 millones de toneladas de gases de efecto invernadero en todo el mundo
Las cifras son tremendas, y no sólo porque ahorrar 750 millones de toneladas de gases de efecto invernadero sea algo que impresione, sino justamente por todo lo contrario. Porque, si cada año el reciclaje de papel evita esa descomunal cantidad de emisiones, da auténtico vértigo sólo imaginar cuánto estamos contaminando con el papel que no se recicla…

Pero centrémonos en la parte positiva. La noticia es de las que dibujan una sonrisa, y es que gracias a la industria del reciclaje de papel evitamos castigar a la atmósfera con ingentes cantidades de gases a nivel mundial. Son cifras difundidas recientemente en el 6º Congreso Nacional de Papel Recuperado que se ha celebrado en la Casa Árabe de Madrid.

El reciclaje, un mal menor

Como es sabido, la industria papelera es altamente polucionadora. La producción de papel requiere el uso de grandes cantidades de agua y químicos para su blanqueo, y ello supone un grave atentado ambiental para el planeta, sin olvidar el lugar donde se ubican las papeleras, normalmente junto a ríos que han de soportar terribles vertidos.

Por lo tanto, este tipo de noticias tienen un lado positivo: el ahorro de emisiones y, con ello, la ayuda que supone a la hora de combatir el cambio climático. A su vez, reciclar significa no tener que poner en marcha el proceso de producción, desde la misma plantación del árbol en bosques certificados o la tala indiscriminada en cualquier bosque, hasta su transporte, transformación y distribución.

Reciclar papel evita 750 millones de toneladas de gases de efecto invernadero en todo el mundoA su vez, reciclar significa haber gastado, por lo que el reciclaje no deja de ser un mal menor. Mejorar nuestros hábitos de consumo y, en este caso, aprender a hacer un uso responsable del papel (si es reciclado, mejor que mejor) sería un modo todavía más eficaz de reducir emisiones.

Además, cómo no, como ciudadanos activos, también daríamos un paso de gigante reclamando normativas penalizadoras para industrias contaminantes que además de producir emisiones degradan el entorno hasta niveles intolerables. En resumidas cuentas, sin ánimo de restarle mérito, lo cierto es que el reciclaje no es la panacea.