Recuperación de tierras contaminadas por radiactividad o mercurio
¿Qué ocurre tras un accidente nuclear? ¿Se pueden recuperar los ríos y los suelos contaminados por mercurio y otros metales pesados? ¿Cuánto tiempo es necesario que pase? Después del accidente nuclear ocurrido en Chernóbil, investigadores procedentes de todas las partes del mundo fueron hasta Ucrania para experimentar y aprender sobre las tareas de descontaminación.

A unos dos kilómetros de la central, una zona agrícola quedó totalmente contaminada. Una bióloga procedente de España decidió realizar un experimento, siempre enfundada en un mono de plástico blanco que le protegiera de la contaminación nuclear. La vegetación de la zona había absorbido los componentes radiactivos.

Esta bióloga, llamada Rocío Millán, ha conseguido limpiar el 90% de la contaminación de algunos de los campos de Chernóbil. Pero, tras veinte años, asegura que la contaminación sigue ahí y lo hará por siglos. La radiación es un habitante invisible de la zona, en sus propias palabras.

En la actualidad, Rocío Millán está embarcada en otro proyecto de descontaminación. En este caso, la contaminación provocada por la que fuera la mina de mercurio más grande del mundo, en una superficie de terreno que está en la provincia española de Ciudad Real, cerca de la localidad de Almadén. De esas minas ha salido un tercio de todo el mercurio que se ha consumido en la historia de la humanidad. En Almadén, ya se usaba mercurio en época romana: hacían fuentes plateadas y se pintaban los labios.

Recuperación de tierras contaminadas por radiactividad o mercurio
La contaminación de la zona es enorme: los ríos contienen hasta 800 veces más mercurio del recomendado para la fauna. Es el resultado de 2.000 años de minería. Es el lugar más afectado por mercurio de España, asegura Millán, que dirige el grupo de Conservación y Recuperación de Suelos del Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (Ciemat). Es un reto para Millán: demostrar que estas tierras contaminadas pueden transformarse en un campos adecuados para el cultivo.

Garbanzos, lentejas, berenjenas

En 1999, cuando la Unión Europea decidió prohibir la exportación de mercurio, la mina de mercurio más grande del mundo tuvo que cerrar. Millán fue contratada para dar valor al suelo minero. Ahí comenzó su largo proyecto de investigación. ¿Sería posible cultivar algo en esa finca de 9.000 hectáreas contaminada con mercurio?

En un invernadero de Madrid, que es una réplica del terreno de Almadén, Millán ha plantado diversos cultivos desde hace años. Al plantar garbanzos o lentejas, su contenido de mercurio es tan bajo que una persona tendría que comer hasta 26 platos al día para notar algún efecto, asegura Millán. En el caso de las berenjenas, habría que comer 200 gramos al día y, en el de la cebada, beberse 12 litros de cerveza al día.

En todo caso, habrá que realizar más estudios sobre el asunto, pero, como comenta Millán, el terreno es un gran laboratorio natural que no hay que desaprovechar.