Japón reducirá sus emisiones apostando por las termoeléctricas
¿Un carbón eco-amigable? Japón confía en encontrar la fórmula que haga posible una energía termoeléctrica más verde, por mucho que esté basada en carbón y en otros combustibles fósiles. Aunque parezca una contradicción, el Ejecutivo nipón ha afirmado que quemará más carbón pero reducirá emisiones.

¿Pero, y por qué no apostar por las energías limpias? Cuestión de competitividad. Japón no acaba de encontrar una alternativa verde a las centrales nucleares realmente capaz de ofrecer una solución factible que además de eficiencia proporcione energía eléctrica limpia para satisfacer las necesidades del país.

Después del terrible accidente de Fukushima, y con el miedo permanente de que vuelva a producirse un episodio similar a consecuencia de un nuevo terremoto, el mix energético sigue incluyendo la energía nuclear y, dentro del plan energético, también apuesta con fuerza por las plantas térmicas.

Objetivo: reducir emisiones

El riesgo de la nuclear es más que evidente en un país con un alto riesgo de sufrir terremotos, pero prescindir de ella está siendo una misión poco menos que imposible. La estrategia nipona busca una salida a la situación apostando por la complicada táctica de nadar y guardar la ropa y, si por un lado quiere reducir emisiones y riesgo de catástrofes nucleares, por otra necesita seguir manteniendo su competitividad recurriendo a energías baratas pero tremendamente contaminantes y peligrosas.

La nuclear y la termoeléctrica siguen siendo su principales fuentes energéticas, sobre todo esta segunda, de la que depende cada vez más tras el accidente de Fukushima de 2011. Si bien se invierten grandes sumas en energía renovables como la solar y la eólica, tanto terrestre como marina, constantemente se busca cómo mejorar la seguridad en la nuclear y la reducción de emisiones de las centrales termoeléctricas.

Japón reducirá sus emisiones apostando por las termoeléctricas
¿Acaso están intentando la cuadratura del círculo? En su primer cometido, pese a sus iniciativas, poco puede hacerse ante la espada de Damocles que supone la actividad sísmica que se gasta la zona desde hace siglos, y en lo que respecta a su segundo objetivo, se propone mejorar este tipo de centrales eléctricas.

Más carbón y menos emisiones

El gobierno nipón ha manifestado que va a endurecer normativas para regular la actividad de este tipo de instalaciones que se alimentan de carbón y petróleo. El objetivo es “acelerar el desarrollo de tecnología para lograr una mayor eficiencia en la generación termoeléctrica”, así como menos emisiones, declaró esta semana el ministro de Industria, Yoichi Miyazawa.

En concreto, se espera poder reducir una cuarta parte de las emisiones de efecto invernadero con respecto a los niveles de 2013, en parte gracias a las mejoras que se espera lograr en estas plantas térmicas de última generación.
Más allá de los intentos de generar menos emisiones, hay algo claro: el consumo de carbón aumentará en los próximos años. Según contempla el plan energético la generación mediante carbón supondrá un 26 por ciento del mix energético japonés en el año 2030, frente al 24 por ciento que se usaba antes del desastre nuclear.