Reforestación en la Sierra de Madrid tras el incendio: las lluvias pueden ser muy perjudiciales
Ha comenzado la primera fase del plan de reforestación aprobado por el Gobierno de la Comunidad de Madrid para la zona afectada por el incendio que el pasado 27 de agosto arrasó 1.546 hectáreas de la Sierra Oeste. Las primeras acciones serán las tareas de limpieza y retirada de árboles y restos vegetales quemados.

Aún huele, dos meses después del incendio, a quemado en algunas zonas. El estado en el que se ha quedado el monte y algunas fincas privadas tras el fuego es terrible, desolador, un daño que costará años en reparar. Operarios forestales, ayudados de mulos, tratan de salvar la mayor parte posible de suelo y la cubierta vegetal, muy frágil tras el incendio, previniendo la erosión. Las lluvias otoñales pueden causar tanto daño como el fuego debido a la erosión que causan en el suelo quemado.

El primer paso, pues, es limpiar toda la zona para evitar que, a causa de la lluvia, los restos puedan llegar hasta el río y contaminarlo. Se deben colocar, así mismo, barreras naturales para que se acumulen en ciertas zonas y se convierta en un abono que permita la recuperación natural.

Los árboles quemados retirados se van a aprovechar para la construcción de fajinas y barreras naturales a modo de contenciones del terreno. Es, también, una forma de evitar los arrastres de cenizas y restos quemados hacia los cauces de los ríos de la zona.

De momento, no se puede meter maquinaria pesada porque hay riesgo de desprendimientos y puede perjudicar al suelo para su recuperación natural. Así que todos los trabajos se hacen de forma manual.

Esta primera fase de reforestación cuenta con una inversión aproximada de 1,5 millones de euros y se prolongará durante seis meses, hasta la próxima primavera. (Un dinero que se podría haber ahorrado si se hubiera invertido en la correcta gestión del monte.) Una vez retirados los restos quemados, se pasará a la restauración propiamente dicha.

Cuando se compruebe qué tipo de regeneración natural se ha producido, se programará la segunda fase, según la capacidad de recuperación del terreno. En todo caso, se espera que la reforestación o plantado artificial alcance unas 500 hectáreas, una tarea que comenzaría a partir del próximo otoño.