¿Se debe seguir pescando en la zona del Estrecho de Gibraltar?
La zona del Estrecho de Gibraltar da trabajo a muchos pescadores de la zona. Pero también hay que pensar en la sostenibilidad ambiental de las especies de peces. A lo que hay que añadir el conflicto legal, pues parte de esas aguas no pertenecen a la jurisdicción española. Representantes del sector pesquero del Campo de Gibraltar y técnicos ambientales están abordando el conflicto.

Los representantes de los pescadores españoles que faenan en aguas de Gibraltar se han reunido en Algeciras y han decidido que un reputado científico andaluz, Ignacio Sobrino, sea quien discuta la problemática con la experta comunitaria Indrani Lutchman la viabilidad ecológica de la pesca en aguas próximas al Peñón.

El conflicto se planteó en marzo, pero no se ha recrudecido hasta junio. El futuro del sector afecta a más de sesenta embarcaciones, en su mayoría con base en La Línea de la Concepción, aunque también en Algeciras y otras localidades.

Lo importante será decidir si las artes pesqueras comprometen o no el ecosistema de la zona. Pedro Maza, presidente de la Federación de Armadores, ha señalado que se busca una gestión sostenible de los recursos.

Los pescadores están convencidos de que tanto las autoridades gibraltareñas como las españolas aceptarán el veredicto de los expertos. El problema está en conseguir que se reúnan, ya que tienen apretadas agendas. Además, Indrani Lutchman se encuentra en Londres e Ignacio Sobrino en España.

Sobrino es un reputado biólogo de la Universidad de Sevilla, doctor desde 1993. Ha trabajado para el Instituto Español de Oceanografía y su experiencia científica se basa, en gran medida, en el estudio y evaluación de los recursos pesqueros que se desarrollan en las aguas atlánticas de la plataforma africana (CECAF), así como del Golfo de Cádiz (ICES).

Ha sido representante de la Unión Europea en negociaciones pesqueras con Mauritania, Mozambique y Marruecos, en calidad de asesor científico.

En gran medida, su trabajo de campo durante los últimos años se ha centrado en la aplicación de las directrices comunitarias en materia medioambiental al ámbito pesquero para favorecer la biodiversidad y prevenir la extinción de especies como consecuencia de malas artes de pesca y otras agresiones contra el hábitat marino.