Se prepara la vuelta al ladrillazo en la costa española
Una de las primeras medidas que ha tomado el nuevo ministro de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente de España, Arias Cañete, no augura nada bueno. Su idea es volver a la política del ladrillazo en la costa, que no sólo perjudicará gravemente a un medio ambiente que ya está absolutamente maltratado, sino que vuelve a impulsar una política que facilita la especulación y una burbuja inmobiliaria como la que nos ha llevado a la crisis. Malo para el medio ambiente y malo para la economía. Comenzamos a percibir por qué Medio Ambiente es el último término de los tres.

Según el ministro Arias Cañete se hará una reforma de la Ley de Costas para “poner en valor” el litoral. Es decir, para que constructoras, promotoras y los políticos que conceden los permisos para edificar se forren a costa de destruir el litoral. Ése es el valor de la costa para Arias Cañete. Quizá El Algarrobico siga en pie como monumento conmemorativo de esta época.

En definitiva, se vuelve a la política que impulsó el anterior gobierno del PP, el de Aznar, el de la burbuja inmobiliaria, que comenzó con la modificación de la Ley del Suelo. Aunque hay que dejar bien claro que, como ha reconocido la ex ministra Narbona, el PSOE tampoco lo quiso cambiar,

Los grupos ecologistas ya han criticado la decisión. Se calcula, por ejemplo, que el litoral catalán “sólo” tiene el 46% de su espacio urbanizado. El sector del ladrillo espera agazapado su oportunidad. Otras zonas que pueden ser destrozadas a base de ladrillos son Menorca o Formentera, dos oasis en el Mediterráneo español. Que se permita el destrozo ambiental dependerá de los gobiernos regionales.

Según el estudio de Greenpeace Destrucción a toda costa, en el año 2007, en pleno auge de la burbuja inmobiliaria, cuando estaba a punto de llegar a su cénit antes de caer en picado, los municipios del litoral aprobaron la construcción de 3,5 millones de viviendas nuevas. Todo quedó paralizado por el hundimiento de la burbuja y la falta de crédito, pero, aprobado, está. Esperan su oportunidad.

¿Será la receta del PP para salir de la crisis? ¿Una nueva burbuja inmobiliaria? ¿Y cuando se acabe el suelo para construir…? España será un país con pisos de sobra (casi todos vacíos, eso sí) y sin un centímetro cuadrado de naturaleza. Pero los ladrillos no se comen.