Cómo empezar a ser localista

Seguramente no son pocas las veces que hemos leído y escuchado que una de las claves para llevar un comportamiento ecológico es ser un ‘localista’ o, lo que es lo mismo, consumir de la forma más local posible. Pero, ¿en qué consiste exactamente ser un localista y cómo me aseguro de que estoy adoptando un comportamiento responsable en mis acciones cotidianas? En este post, te damos una serie de consejos que te servirán como guía.

Cómo empezar a ser localista

Empezaremos por definir el término ‘localista’ para que sepamos con claridad a qué se refieren las personas que hablan de ello. Este comportamiento o estilo de vida es propio de las personas que consideran que en la fuerza está en la unión, en la comunidad, y que tienen una filosofía más dirigida a los beneficios del trabajo en equipo que al de la creación de un entorno competitivo. Aplicándolo a la ecología, un localista siempre busca preservar lo local, incluso lo tradicional, huyendo de la globalización a gran escala, de las grandes marcas y de las multinacionales porque sabe que apostando por lo local está ahorrando grandes cantidades de emisiones de dióxido de carbono al planeta.

Razones para abrazar este pensamiento

– Reducimos la huella de carbono al optar por artículos artesanales o fabricados en nuestro pueblo/región/país. El coste de traslado de todos los artículos que consumimos en España desde Londres o Nueva York es altísimo y conlleva un gran daño para nuestro Planeta.

– Si el establecimiento en el que solemos comprar está muy lejos de casa y tenemos que ir en coche, estamos enviando asimismo una cantidad de CO2 innecesaria a la atmósfera. Es preferible comprar nuestros artículos en lugares cercanos a casa, donde podamos ir en bicicleta o andando. 

Cómo empezar a ser localista

– Una de las razones más argumentadas es la vocación de preservar la comunidad, de proteger “a los míos”. Posiblemente, tus padres o abuelos tuvieron en otros tiempos un negocio local, al que han mimado como si fuera un hijo. Los negocios familiares y pequeños están paulatinamente desapareciendo en España a manos de grandes cadenas cuyo proceso de trabajo desconocemos. Piensa a quién prefieres darles tu dinero. 

Cómo empezar a ser localista

– Siendo localista fortalecemos la economía de nuestra zona y ayudamos, con nuestra pequeña acción, a reducir las desigualdades económicas en el mundo. Tiene que haber economías diversas para que haya competencia y para que el poder y el dinero no estén controlados por las mismas manos. Cada vez que apuestes por un negocio local, estás fortaleciendo a las pequeñas economías.

Cómo empezar a ser localista

– Probablemente, tu experiencia al hacer las compras o recados será más agradable, cercana y personal. Al comprar en una gran cadena con otros cientos de personas nos sentimos anónimos, podemos perdernos una agradable conversación y posiblemente la experiencia nos acabe resultando más mecánica y menos amable.

– Comprando en negocios locales conseguirás un contacto más directo con tus productos. Si tienes alguna queja sobre un producto o, al contrario, te ha gustado tanto que deseas alabarlo, en las grandes cadenas tienen un sistema tan automatizado y pasa por tantas fases que el fabricante rara vez tomará en cuenta tu opinión como consumidor. La mayoría de los consumidores prefiere el servicio que ofrece una pequeña empresa familiar personalizada.

Cualquier persona o empresa puede ser localista simplemente poniendo un poco atención a sus hábitos diarios. Se trata simplemente de modificar una serie de costumbres y de intentar, en la medida de lo posible, cubrir nuestras necesidades en el mercado local. En definitiva, volver a comprar y consumir en las tiendas de barrio de siempre o tiendas ecológicas o lugares donde vendan artículos de producción en nuestra región en lugar de asistir a las grandes cadenas internacionales.

Cómo empezar

Para ello, cada vez que tengamos que hacer algo (la compra de la semana, cambiar el aceite del coche, hacer la copia de una llave…) intentaremos elegir para ello el negocio local, la pequeña tienda familiar de al lado de casa o aquel lugar que comercia con artículos fabricados en nuestra región (en su defecto, en España) y, si es posible, realizaremos todas estas compras a pie o en bicicleta, evitando al máximo sacar el coche del garaje. 

Antes de actuar, piensa localmente

La primera premisa que has de tener en cuenta si quieres adoptar esta filosofía es la siguiente: “actúa localmente” o “piensa localmente”. Esto quiere decir que, cada vez que tengas que hacer uso de un producto o servicio, puedes preguntarte: “¿hay alguna opción válida para mí dentro del mercado local?” Si la respuesta es sí, ¡hazlo! Con esta pregunta siempre en la cabeza, estarás actuando de forma local y comprometida.

Cómo empezar a ser localista

Conoce bien tu barrio

El segundo punto viene por conocer bien tu barrio o la zona en la que vives. Puede ser que existan grandes sorpresas locales que ni siquiera conoces. Dar un paseo por tu barrio con los ojos bien abiertos, consultar a los vecinos cada vez que necesites un servicio o buscar por Internet qué opciones hay son alguna de las acciones sencillas que puedes llevar a cabo para este cometido. Una vez tengas un conocimiento exhaustivo, te costará menos saber dónde ir cada vez que necesites reparar tu ordenador o comprarte un vestido para ese evento profesional. 

Cómo empezar a ser localista

Mira el lugar de fabricación de los productos

Pero no sólo consiste en comprar cerca de casa, hay que saber dónde se producen los artículos que compramos. Antes de adquirir un producto, mira en la etiqueta dónde se ha fabricado. Las tiendas cercanas a tu vivienda pueden igualmente exportar productos del otro lado del mundo, por lo que no estaremos siendo localistas si no nos fijamos en su origen. Intentaremos decantarnos siempre por lo tradicional, lo que se haya producido en nuestra localidad o región.

Cómo empezar a ser localista

Da prioridad a las tiendas que comercien con bienes locales

Conseguir o pedir un directorio de tiendas que solo consuman – o lo hagan en su mayoría- productos fabricados en tu región es muy importante. Puedes preguntar en tu ayuntamiento, a los vecinos o a las diferentes asociaciones ecológicas de tu localidad. En Reino Unido, ya son varias las páginas web con un motor de búsqueda que nos muestran las tiendas por código en las que podemos conseguir productos locales o regionales. En España, no hemos encontrado ningún directorio tan completo por el momento, pero sí hay páginas web que nos sirven como guías, como por ejemplo, la página Made in Spain, que nos da un listado de fabricantes españoles y nos dice incluso qué porcentaje de sus productos son de fabricación nacional.

Así pues, puedes empezar a partir de hoy a comprar comida fabricada en España (pan, tarros de mermelada, así como carne y pescado…). Mucho mejor si estos productos cuentan además con un certificado ecológico. Pregunta a tu carnicero o pescadero si tienes alguna duda. Aplícalo también a la compra de ropa, así como cuando contrates un servicio; apuesta por marcas locales tanto cuando vayas a comprarte tanto un medicamento como automóvil nuevo. Verás como tu experiencia de hacer la compra será pronto mucho más agradable, cómo su calidad y sabor mejoran (no es igual comer una lubina fresca recién pescada que otra que ha recorrido largos kilómetros dentro de su envase) y cómo te sientes mucho mejor sabiendo que estas poniendo tu granito de arena en la lucha para preservar el planeta.