Si se abandonan los montes, se seguirán produciendo terribles incendios
La Asociación de Forestales de España en Canarias (Profor Canarias) ha calificado como “bastante trágica” la situación generada en las islas por los incendios producidos este verano. En su opinión, los paisajes naturales de las islas son muy vulnerables. El presidente de la asociación, Yeray Martínez, ha afirmado que aunque nadie le prendiese fuego al monte, el entorno natural, principalmente por motivos socioeconómicos, es muy vulnerable.

Los usos del monte se han abandonado y se ha empezado a acumular mucha biomasa, es decir, materia orgánica, que puede arder. Desde Profor Canarias proponen que se lleven a cabo actuaciones para conseguir bosques más maduros, esto es, más seguros, ya que, por ejemplo, los árboles más altos generan más sombra sobre el suelo y el riesgo es menor.

La inseguridad de los montes se une a la sequía del último invierno y episodios de olas de calor que se han ido sucediendo y que destacan por su anormalidad. Los grandes incendios siempre coinciden con olas de calor. Pero, cuando se producen incendios como los que han ocurrido este verano en toda España, para apagarlos, lo esencial no son los medios, sino una mejora del tiempo o cuestiones como que lo que se encuentre el fuego en su camino no arda con facilidad.

Por supuesto, en muchas (demasiadas) ocasiones, lo que origina el incendio es la mano del hombre, ya sean pirómanos o gente descuidada. En el caso de los primeros, lo único que se puede hacer es controlar las zonas de más riesgo. En cuanto a los segundos, lo adecuado es mejorar las campañas de concienciación.

El presidente de Profor Canarias ha resaltado, por último, el hecho de que algunas personas produzcan incendios para conseguir trabajo.

Las consecuencias negativas de los incendios no han acabado. Aún existe un riesgo: que se produzcan movimientos en masa, pérdida de suelo en el monte, si hay lluvias intensas en otoño. Para paliar esto, se deben aprovechar los restos de la vegetación quemada para crear infraestructuras que protejan el suelo del impacto directo del agua. En El Hierro, hace unos años, el barro llegó hasta las casas por esta falta de protección del suelo.