cumbre climática

Efectos y soluciones del cambio climático
El cambio climático implica una mayor intensidad, duración y frecuencia de los eventos extremos, razón por la que se llaman así. Igualmente, el ritmo actual de emisiones de gases de efecto invernadero nos pone al borde del abismo.

En otras palabras, puesto que en los últimos 250 años la concentración de CO2 en la atmósfera se ha disparado y sigue aumentando debido sobre todo a la actividad humana, detenerlas significa también detener el cambio climático. De otro modo, salvo que se tomen medidas, las emisiones de CO2 provocarán un desequilibrio ambiental tan importante que pondrán en juego la misma supervivencia humana.

Si nos parece alarmista tal advertencia, la ciencia matiza apuntando que la humanidad podría no extinguirse, pero el mundo que conocemos dejaría de ser el que es. De hecho, estamos al borde de la sexta gran extinción.

La buena noticia es que, del mismo modo que hemos puesto al planeta contra las cuerdas, también depende de nosotros evitar que la situación se nos vaya de las manos de forma definitiva. Y para lograrlo la meta es la siguiente: además de dejar de esquilmar el planeta, dejándolo sin recursos y destrozando ecosistemas naturales, se hace necesario combatir el cambio climático con eficacia.

Efectos y soluciones del cambio climático
En concreto, el objetivo mínimo es estar por debajo del aumento de 2 grados centígrados a finales de siglo, con respecto a los niveles preindustriales. De no lograrlo, el planeta dejaría de tener la estabilidad térmica necesaria para la especie humana, disparándose además los eventos extremos.

Los efectos

Los efectos que provoca el cambio climático todavía se desconocen de forma completa. Una de las características de este fenómeno, de hecho, es la incertidumbre que existe con respecto a ello. Como primera causa del aumento de las emisiones de efecto invernadero se ha observado un aumento de las temperaturas promedio.

Es decir, no estamos hablando de un aumento de la temperatura en términos absolutos, sino de un incremento de las temperaturas promedio. Junto a ello, también se ha observado el desencadenamiento de eventos extremos asociados.
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Estados Unidos abandona el Acuerdo de París
Donald Trump, presidente de los Estados Unidos, ha decidido abandonar el Acuerdo de París contra el cambio climático. En una declaración hecha en el Jardín de las Rosas de la Casa Blanca, despejó toda duda al respecto. Dejó bien claro que se debe a sus ideas negacionistas y prioriza la pujanza económica de su país a corto plazo a un desarrollo verde que garantice el futuro de la humanidad.

El negacionismo que nunca ocultó, sino más bien al contrario, convirtiéndolo en su bandera y arma electoral, le lleva a rechazar la existencia del cambio climático y su origen antropogénico. Por lo tanto, considera absurdo luchar contra el mismo. Es más, a su juicio, supone un lastre para la economía y la creación de empleos.

“A partir de hoy, los Estados Unidos cesará cualquier implementación del acuerdo de París (…) y la carga económica y financiera que impone a nuestro país”, dijo.

Entre la decepción y la indignación

El mundo no es de la misma opinión. Aun siendo una decisión esperada, las reacciones han echado chispas, y solo acaban de empezar. Básicamente, todas giran en torno al mismo tema: se considera que este no tendrá consecuencias catastróficas para el medio ambiente y, por ende, también para la humanidad.

Estados Unidos abandona el Acuerdo de París
Entrando en harina, las reacciones a la decisión tachan sus palabras de absurdas e irresponsables. El hecho de que Estados Unidos sea uno de los mayores emisores de gases de efecto invernadero del mundo y su influencia como potencia mundial se añaden al parón que esta decisión supondrá también para el desarrollo de las renovables.

No tanto porque las energías verdes vayan a dejar de evolucionar y popularizarse, sino porque Estados Unidos era uno de los motores de esta alternativa a las energías fósiles. No olvidemos también que la lucha contra el cambio climático exige una rápida transición hacia una sociedad baja en carbono, y que sin Estados Unidos en el Acuerdo de París además la financiación para lograrlo peligra.

Estados Unidos abandona el Acuerdo de París
En resumen, no lograrlo significaría entrar en un punto de no retorno que agravaría mucho la situación. Idealmente, se quiere mejorar el objetivo situando el aumento de la temperatura en 1,5 grados. Y, lógicamente, entre otras consecuencias, si no se controlan las emisiones, el calentamiento global va a afectar a todo el planeta, de forma desigual e imprevista en gran medida.
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COP22: la acción climática brilla por su ausencia
En contra de lo que se creía, preveía y esperaba, la cumbre climática de Marruecos (COP22) no va a pasar a la historia por poner en marcha el Acuerdo climático de París, en vigor desde hace unas semanas.

Muy al contrario, la cumbre recién clausurada va a ser sinónimo de inesperado y, cómo no, obligado periodo de transición y, por ende, de inacción. O, lo que es lo mismo, de inoperancia o, si se quiere, negligencia frente al tremendo desafío que supone frenar la loca aceleración del cambio climático.

Sí, algunos pasos adelante se han dado, y de ello daremos cuenta en este post. Pero no deja de ser un avance meramente anecdótico. Si de valorar la COP22 se trata, no queda otra que reconocer lo vergonzoso que ha sido no medidas urgentes y, en suma, desaprovechar una cumbre climática para pasar palabra y dejar que siga pasando un tiempo que el cambio climático no nos concede.

Iba a ser, en definitiva, la COP de las soluciones, de la acción, y finalmente ha acabado siendo simplemente técnica. Una especie de luz verde a un programa de trabajo que deberá esperar hasta 2018 para para aplicar el Acuerdo de París, que si bien entró en vigor este mes de noviembre, tendrá que esperar más de un año para su adopción.

COP22: la acción climática brilla por su ausencia
Así pues, echando la vista atrás, recapitulamos: se ha llegado a un acuerdo global que se espera viculante en la edición gala de la cumbre climática (COP21), celebrada en París en 2015, y en la siguiente cumbre (COP22), las 197 delegaciones participantes aprobaron que la finalización de las discusiones de cara a su aplicación serán en noviembre del 2018. Concretamente, coincidiendo con la cumbre climática que se celebrará en Polonia (COP24) para entonces.

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Cumbre climática COP22: hora de actuar por el planeta
Aunque el primer acuerdo que ha reunido a todo el mundo contra el calentamiento global se adoptó hace casi un año es ahora cuando ha llegado la hora de actuar. Su entrada en vigor significará el comienzo de un camino para su efectiva aplicación de forma paulatina, coincidiendo con la próxima cumbre climática, que se celebrará del 7 al 18 de noviembre.

Comenzará, por lo tanto, a partir del próximo lunes, y será la 22ª reunión de la Conferencia de las Partes en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP22) con un claro objetivo: empezar a convertir las palabras en hechos.

O lo que es lo mismo, la COP22 continuará lo que se inició en la COP21 parisina, en la que se lograron avances históricos para frenar el cambio climático.

Cumbre climática COP22: hora de actuar por el planeta
Seguirá siendo una reunión, y su papel tampoco es establecer un programa concreto, pues aún quedando grandes lagunas, haberlo haylo. Su orientación sí que será distinta, con un claro enfoque hacia la acción. La meta no será otra que llevar a cabo las prioridades recogidas en el Acuerdo de París.

La urgencia de actuar

El hecho de haber llegado a un acuerdo en la COP21 fue un tremendo avance, de eso no hay duda. Gracias a este hito en la lucha contra el calentamiento global la COP22 se inicia con la presencia de 94 países y más de 192 firmantes que ratificaron el conocido como Pacto de París.
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El G7 quiere poner fin a las energías fósiles
La transición en favor de una sociedad baja en carbono era un objetivo ineludible, urgente y, por supuesto, prioritario para la COP21, la última conferencia climática, celebrada en París a finales del pasado año. ¿Pero, caminamos hacia ella?

Recordemos que de ella surgió el histórico Acuerdo global del clima, como es bien sabido, y uno de los principales compromisos adoptados en éste hacían referencia al logro de un mundo neutro en carbono. Un enorme desafío que está en cuenta atrás, pues el cambio climático no espera y si se pretende evitar llegar al punto crítico, a finales de siglo el aumento de la temperatura no debería sobrepasar los famosos dos grados centígrados.

A este objetivo se apunta ahora también el G7 con su anuncio del fin de las subvenciones a las energías fósiles de aquí a 2025. Además, animó a todos los países a seguir su ejemplo, lo que significa tanto ir abandonando la industria de los combustibles fósiles en el próximo decenio como apostar por las energías renovables. Todo parece ir en la dirección adecuada, pero como bien dice la sabiduría popular, obras son amores, y las declaraciones sirven para poco más que copar titulares. Aún así, darles una oportunidad y, por lo tanto, conocerlas a fondo, es importante.

Hacia una sociedad baja en carbono

Reunidos en Japón, los dirigentes del G7 (Reino Unido, Estados Unidos, Francia, Canadá, Alemania, Italia, Japón y la Unión Europea) realizaron una declaración conjunta que recoge su determinación de “acelerar nuestro trabajo hacia la transición a un sistema energético que permite una descarbonización de la economía global”.

El G7 quiere poner fin a las energías fósiles
“Teniendo en cuenta el hecho de que la producción de energía supone alrededor de dos tercios de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, hay que reconocer el papel fundamental que el sector de la energía tiene que desempeñar en la lucha contra el cambio climático”, reza el documento.

Con tal objetivo, han acordado dejar de subvencionar a las energías fósiles para el año 2025, al tiempo que anunciaron tener la intención de seguir tomando medidas para conseguir el acuerdo de París. En concreto, consideran vital apostar por la energía limpia para alcanzar los objetivos climáticos y se comprometen a desarrollar estrategias a largo plazo para el uso de tecnología con bajas emisiones, y abandonar por completo los combustibles fósiles para fines del siglo.
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Dificultades tras el histórico Acuerdo del Clima de París (COP21)
Tres meses después del acuerdo mundial al que se llegó en el marco de la cumbre climática de París (COP21) el pasado 12 de diciembre, son muchos los interrogantes abiertos de cara al futuro más inmediato. Y, por descontado, el futuro más lejano está lleno de negros nubarrones cargados de incertidumbre.

Por un lado, no puede negarse que la celebración de COP21 se considera un gran acierto gracias al acuerdo alcanzado. Si bien los triunfalismos no vienen a cuento, sobre todo en el actual contexto, caracterizado por el actual modelo económico alto en carbono, pero el logro está ahí. No olvidemos que han sido necesarias más de una veintena de eventos, y otros tantos años, alcanzar este acuerdo.

Siempre hay puntos mejorables, pero también es cierto que hasta hace nada el acuerdo era casi una utopía. Contra todo pronóstico, se logró. Fueron necesarias dos semanas de complejas negociaciones. Finalmente, la cumbre parisina hizo historia: se alcanzó un acuerdo global vinculante para limitar el calentamiento global, si bien todavía no se ha firmado.

¿La firma del acuerdo?

La firma del acuerdo es una tarea pendiente que tiene fecha, y aunque debería ser algo sencillo, no deja de ser todo un desafío reunir a 195 jefes de estado y gobierno.

Dificultades tras el histórico Acuerdo del Clima de París (COP21)
Su éxito depende en buena parte de Ségolène Royal, la ministra francesa de Energía y Medio Ambiente, que asumió recientemente la presidencia de la Cumbre del Clima hasta su próxima edición (COP22), este mismo año en Marruecos.

Lo hace en sustitución del ex ministro de Exteriores Laurent Fabius, tras la dimisión de éste, con lo que Royal amplía su cartera para asumir también las Relaciones Internacionales sobre el Clima.
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2015, el año más caliente jamás registrado
Casualidades del destino, este año, el más caliente de la historia desde que se tienen registros, se firmó el Acuerdo climático de París, y el 2016 se espera un nuevo récord, según confirman oficialmente la Agencia Oceánica y Atmosférica Americana (NOAA) y la NASA.

Los datos de las dos agencias, que establecen sus mediciones de forma independiente, difieren ligeramente, pero están de acuerdo en que desde que se comenzaron a registrar las temperaturas, y de eso hace 136 años, el planeta nunca había registrado unas temperaturas tan altas.

De acuerdo con la NOAA, han superado en 0,9 grados centígrados me media del siglo XX y sobrepasado en 0,16 a la media del 2014. Por su parte, la NASA registró un aumento promedio de 0,87 grados centígrados, superando en 0,13 grados centígrados al anterior año.

Las temperaturas registradas en 2015 son, de largo, más calurosas que las anteriores, superando en mucho las de 2014, 2010, 2013, 2005, 2009 y 1998, por este orden. Además, nunca se había registrado una diferencia tal entre dos años.

2015, el año más caliente jamás registrado
El mes de diciembre registró unas temperaturas que batieron todos los récords. Con respecto a la media del siglo pasado estuvo 1,11 grados centígrados por encima, según NOAA. Además, salvo enero, febrero y abril, nueve de los doce meses estableció un récord con respecto a la media histórica mensual de temperaturas.
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COP21: Histórico acuerdo en París para frenar el cambio climático
Han sido necesarias dos eternas décadas para que el mundo decida unirse contra el cambio climático: desde la primera cumbre del clima en 1995, celebrada en Berlín (COP1) hasta la reunión de París (COP21), que acaba de clausurarse con un pacto histórico.

Aunque se respiraba optimismo, la incertidumbre ha marcado las casi dos semanas de intensas negociaciones para llegar a un acuerdo global vinculante.

Un acuerdo muy ambicioso

Finalmente, tras 13 jornadas de auténtica locura precedidas por un año de labor diplomática realizada por el anfitrión galo, los 195 países que han participado en la cumbre de París (COP21) han aprobado el acuerdo para limitar el calentamiento global a nivel mundial.

Haberlo alcanzado significa, sobre todo, haber llegado a un consenso mundial para adoptar un modelo de desarrollo que permita alcanzar una economía baja en carbono. O, lo que es lo mismo el abandono de los sistemas de crecimiento basados en los combustibles fósiles.

El carácter universal y vinculante del acuerdo lo convierten en un pacto histórico para la humanidad. Todos los países han adoptado el texto, si bien todavía deben ratificarlo.

COP21: Histórico acuerdo en París para frenar el cambio climático
Establecer un objetivo realmente ambicioso es otro de sus grandes logros. Si bien fija como meta “mantener el aumento de las temperaturas por debajo de los dos grados con respecto a los niveles preindustriales” insta a “perseguir los esfuerzos para limitar el aumento a 1,5 grados”.
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