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5 sorprendentes aplicaciones del cultivo de micro algas
Las micro algas abren todo un mundo de posibilidades a la hora de obtener energías renovables, materias primas o principios activos sostenibles y saludables destinados a un sinfín de usos, como la alimentación, la cosmética o la farmacéutica.

Las micro algas, organismos unicelulares que realizan la fotosíntesis, englobando a las cianobacterias y a las denominadas algas eucariotas, tienen un gran potencial en el campo de la ecología.

Como fuente de energía renovable, probablemente su uso más conocido, se ha revelado como una interesante alternativa a los biocombustibles obtenidos a partir de cultivos alimentarios. Al poderse cultivar sin ocupar ocupar hectáreas no supone competencia para la agricultura, una importante cuestión teniendo en cuenta el problema de la seguridad alimentaria en un mundo cada vez más poblado.

Además de suponer un plus de cara a enriquecer la cadena alimentaria, entre otros usos, incluyendo los que a buen seguro van a descubrirse y desarrollarse en un futuro cercano. Un desarrollo hasta ahora inédito que obedece, sobre todo, a la necesidad de buscar soluciones ecológicas que aúnen sostenibilidad, eficiencia y ventajas relacionadas con cuestiones tan variadas e importantes como la obtención de energía verde, la reducción de emisiones de CO2, alimentación orgánica, la medicina y, por ejemplo, el cuidado personal bio.

1. Producir biocombustibles

Las micro algas pueden producir biomasa para la fabricación de biocombustible de distinto tipo, como el biodiésel, el etanol, el metano o el hidrógeno. Su producción suele iniciarse con la selección de la especie de micro alga que va a utilizarse, por lo general a partir de las disponibles en el entorno local.

5 sorprendentes aplicaciones del cultivo de micro algas
Posteriormente se realiza el diseño y la implementación del sistema de cultivo, realizándose periódicamente la cosecha y la extracción del aceite de la misma. A partir de éste, finalmente, se obtiene la materia prima que se utiliza en la unidad productora de biocombustible.

Como productoras de combustible verde, resulta decisivo que las micro algas sean microorganismos fotosintéticos de estructura unicelular, ya que gracias a ella crecen rápidamente. Básicamente, se reproducen a través de la fotosíntesis realizando la conversión de la luz solar en energía química de forma natural, es decir, como parte de su ciclo de vida.

2. Limpieza de aguas polucionadas

Entre otras ventajas del cultivo de micro algas cabe señalar su gran facilidad a la hora de cultivarlas. Además de poderse desarrollar en tanques que ubicar en mil lugares, como azoteas, naves o espacios especialmente concebidos para tal fin, se alimentan de nutrientes que son contaminantes.

5 sorprendentes aplicaciones del cultivo de micro algas
Entre otras fuentes de las que obtenerlos, además del CO2 del aire, encontramos en las aguas residuales un recurso muy interesante. Por un lado, permite usar aguas no aptas para el consumo humano para su cultivo, al tiempo que pueden cultivarse en lugares naturales solucionados para mejorar la calidad de aguas degradadas.
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Los países que más contaminan
El uso de combustibles fósiles en la industria y la expansión del comercio internacional tiene su parte negativa: más contaminación y muertes asociadas a la emisión de gases contaminantes. ¿Merece la pena seguir creciendo a cambio de vidas humanas y destruir nuestro medio ambiente? Esa es la gran pregunta que lanzamos para el debate. Sin embargo, nosotros tenemos clara la respuesta. No merece la pena.

A pesar de los esfuerzos de muchos países por contener sus emisiones y la polución, todavía estamos muy lejos de los objetivos saludables no solamente para la salud humana, sino también por nuestro planeta. De hecho, Naciones Unidas ha señalado que las emisiones pasarán de los 12.000 millones actuales a los 14.000 millones de toneladas por encima de los compromisos.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha citado en su último estudio que el 92% de la población mundial vive en zonas en las que la contaminación atmosférica supera los límites recomendados. Sin ir más lejos, algunas partes de África, Europa del Este, India, China y Oriente Próximo concentran las mayores emisiones de dióxido de carbono y el 94 por ciento de las muertes asociadas a la contaminación del aire se dan en economías emergentes o países en vías de desarrollo.

Según un informe publicado por la Agencia Internacional de la Energía, Georgia encabeza la clasificación de los países con mayor mortalidad asociada a la contaminación ambiental, con casi 300 muertes por cada 100.000 habitantes, seguida por Bulgaria y China.

Los países que más contaminan
Sin embargo, en toneladas totales de contaminación son las grandes economías las principales culpables de que cada vez respiremos menos aire puro y más componentes químicos nocivos. Es evidente que abastecer al mundo entero de enormes cantidades de productos a bajo coste ha terminado pasando factura a la salud medioambiental del planeta entero, siendo China donde solamente 5 provincias emiten más dióxido de carbono que la de cualquier otro lugar en el mundo.

Las chimeneas con humo negro de Pekín, la neblina densa de la periferia industrial y los miles de transeúntes caminando con mascarilla es algo que se contempla con absoluta normalidad, pero no deja de ser un grave problema.

No mucho más lejos, en la India, la tercera potencia económica asiática, se concentran 13 de las 20 ciudades más contaminantes del mundo, destacando entre todas Nueva Delhi. El primer ministro ha reconocido por primera vez que el sector turístico empieza a caer debido a la cantidad de basuras, contaminación y suciedad que hay en alguna de sus ciudades, produciendo enfermedades y epidemias.

Los coches eléctricos, más baratos que los de gasolina y diésel desde 2024
Los coches eléctricos empezarán a ser competitivos dentro de ocho años, según un estudio realizado por la Organización Europea de Consumidores (BEUC), en el que se establece una comparación con los coches tradicionales, de gasolina y diésel.

De acuerdo con el informe, el coche eléctrico saldrá más económico que éstos en términos globales. Es decir, a partir de 2024, el gasto total de aquel a lo largo de toda su vida útil será menor.

El coche eléctrico saldrá a cuenta

El informe aporta detalles interesantes, que vamos a repasar de forma breve. Su punto de partida es la pregunta del millón: “¿Realmente vale la pena rodar con electricidad?”. Tal fue la cuestión que se planteó el BEUC, y la pregunta implicó un análisis y, finalmente, una conclusión que resulta esclarecedor.

Se concluyó, en concreto, que el coste total medio de uso (amortización y utilización, incluyendo costes directos e indirectos) de un vehículo eléctrico será inferior al de un vehículo convencional a partir de 2024, durante toda su vida útil.

Los coches eléctricos, más baratos que los de gasolina y diésel desde 2024
El informe valora de forma detallada el dinero que cuesta mantener un coche de uno u otro tipo. Si consideramos que un coche tiene una vida útil de unos 16 años, el eléctrico comprado después de 2020 supondrá un gasto de 51.907 euros, mientras que uno de gasolina superará dicha cifra, con 57.939 euros, así como el gasto del diésel, estimado en 53.730 euros.

A ello hay que añadir entre 600 y 1.000 euros en el caso del coche eléctrico, si queremos contar con una estación de carga eléctrica, si bien no es imprescindible. El monto total, incluso sumando esta cantidad, sigue quedando por debajo.

Los coches eléctricos, más baratos que los de gasolina y diésel desde 2024
Estos cálculos hoy por hoy no permitirían que saliera a cuenta el coche eléctrico, pero el informe tiene en cuenta una pequeña gran diferencia. Se trata, como es fácil adivinar, de un cambio tecnológico que provocará la caída de los precios del coche eléctrico entre 2020 y 2030.
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Las emisiones de CO2 se estabilizan, pero el futuro pinta negro
Si se detienen o, dicho con mayor propiedad, se estabilizan las emisiones mundiales de dióxido de carbono (CO2), el principal gas de efecto invernadero, solo podemos alegrarnos. Sin duda, pero junto con esta noticia nos dan otra mala que, a la postre, anula a aquella. Y es que las alegrías relacionadas con el cambio climático suelen durar poco o, como mucho, tener su contraparte.

En este caso, la misma fuente que nos da la buena noticia también la contextualiza, para finalmente concluir que realmente no es tan buena. Se trata del último informe del Global Carbon Project, una asociación científica perteneciente a la Universidad británica de East Anglia, cuya revisión anual se concluye que 2015 supuso un balón de oxígeno para la lucha contra el cambio climático.

La razón no es para echar cohetes, pues sencillamente se produjo un estancamiento de las emisiones mundiales de CO2 liberados por las actividades humanas. Pero no solo eso, porque además se espera que la tendencia siga hasta final del presente año, permaneciendo estable durante todo 2016.

Hasta aquí, la conclusión del estudio, publicado en vísperas de la reunión de jefes de estado en la reunión climática en Marrakech (COP22), que se clausura hoy. Son conclusiones positivas, pero al mismo tiempo dramáticas, porque este descenso de emisiones no nos acerca en absoluto a los objetivos de la lucha contra el cambio climático.

Las emisiones de CO2 se estabilizan, pero el futuro pinta negro
O, lo que es lo mismo, frenarlo para evitar llegar a un punto de no retorno en el que se disparen los eventos extremos y el deshielo requiere de más. De mucho más compromiso y, sobre todo, accción y, en este sentido, haberlo presentado en la COP22 ha sido muy acertado.

Como apuntamos en un anterior post, la conferencia climática celebrada estos días en Marruecos se orienta a la acción. Aunque ésa sea incipiente, al menos se espera que sirva como pistoletazo de salida para empezar a convertir en hechos lo acordado en el histórico Acuerdo climático de París, en vigor también hace apenas nada.
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Invento para producir combustible a partir del aire
Si de tecnologías relacionadas con la innovación en reactores químicos se trata, los proyectos de Ineratec son un innegable referente. Sobre todo, cuando además se buscan soluciones de pequeño tamaño capaces de convertir el dióxido de carbono (CO2) del aire en combustible.

Aprovechando el sistema desarrollado por científicos del Instituto de Tecnología de Karlsruhe (KIT), con quienes trabajan en este proyecto, la compañía británica ha dado con una solución práctica para convertir el exceso CO2 del aire en combustible líquido. Según afirman sus creadores, el sistema puede producir combustible del tipo de la gasolina, el diésel o el queroseno.

Lo hace posible mediante una pequeña planta de energía que está a punto de entrar en periodo de pruebas, bautizado con el nombre de Proyecto Soletair, ubicado en el Centro de Investigación Técnica VTT de Finlandia.

Primer sistema compacto

La propuesta de Ineratec está dentro de su concepto o manera de hacer las cosas, y precisamente ahí radica su diferencia, pues la conversión del CO2 de la atmósfera en combustible no es una novedad en sí misma.

Su logro, por lo tanto, está en haber logrado esas reacciones químicas necesarias para la conversión a través de un sistema que tiene un tamaño compacto que abre mil y una posibilidades de uso.

Invento para producir combustible a partir del aire
De forma general, lo consiguen gracias a avances tecnológicos que permiten la intensificación de procesos dentro de sistemas compactos de bajo costo y fiables para distintas aplicaciones. En este caso, el reactor químico del proyecto mencionado tiene un lado verde por doble partida.
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¿Un exceso de CO2 nos daría un planeta más verde?
La hipótesis tiene su aquel, hasta tal punto de que la ciencia se ha ocupado bien a fondo en determinar su grado de realidad. Tal y como plantea el título de este post, se trataba de comprobar si la emisión de CO2 podría dar lugar a una explosión de naturaleza.

La lógica parece impecable. Puro sentido común, en realidad. Explicado con brevedad, los científicos se plantean lo siguiente: puesto que las emisiones de gases de efecto invernadero son en buena parte producidas por un exceso de CO2, éste contribuiría a que el planeta reverdeciera

Es decir, con el cambio climático, el planeta habría ganado en verdor, y seguiría haciéndolo conforme aumenta el dióxido de carbono. Puesto que las plantas toman el CO2 para realizar su proceso de fotosíntesis, una abundancia de este elemento químico actuaría de fertilizante.

¿Un exceso de CO2 nos daría un planeta más verde?
El uso de combustibles fósiles, por lo tanto, estaría aumentando el verdor en el planeta. Se trata de una hipótesis curiosa que, entre otros fines, se utiliza para combatir el efecto negativo del cambio climático. Eso sí, ambas circunstancias, como la cara y la cruz de una moneda, podrían ser compatibles de forma clara, al menos en teoría.

¿Pero, es realmente así? La ciencia ha realizado estudios que afirman una cosa y su contrario, aunque la contextualización de los resultados de las investigaciones sea algo diferente. Hasta tal punto que incluso puede variar su interpretación. Veamos algunas de las principales investigaciones a modo de ejemplo.

Más vegetación que antes

Un estudio publicado en Nature Climate Change concluye que el planeta ha ganado en verdor (greening) a lo largo de los últimos 30 años a consecuencia del incremento del CO2 atmosférico. En concreto, el trabajo encontró más biomasa verde entre 1982 y 2015, en una extensión que afectó a casi la mitad de las regiones del mundo.
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Un mundo conectado, y también más contaminado

Las nuevas tecnologías de la información pueden hacer grandes cosas por la humanidad, qué duda cabe, y entre esos avances encontramos un sinfín de ventajas relacionadas con las ciudades inteligentes, la investigación científica y, entre otros sectores beneficiados, también el medio ambiente. Sin negar las enormes posibilidades que ofrece un mundo conectado, en el que los sensores permiten alcanzar lo inimaginable, la polución es un capítulo negro que no debe pasar inadvertido.

En efecto, en un contexto de grandes datos, de aparatos domóticos y dispositivos móviles de todo tipo, a los que además sumamos la conectividad a nivel industrial y administrativa, la polución representa un grave problema asociado.

Un mundo conectado, y también más contaminado
Aunque es cierto que las tecnologías pueden evitar desplazamientos y ayudar a que el consumo energético o de otros recursos naturales sea mucho más eficiente, hay una serie de problemas o puntos negros que acarrean una dramática polución. Actualmente, al menos, como parte indisociable de esta locura imparable por los grandes datos en la que el mundo se encuentra inmerso.

Big data, big pollution

Sin ir más lejos, como grandes consumidores de energía, las infraestructuras asociadas a las tecnologías de Big Data tienen un impacto ambiental que no tiene nada de virtual. Aunque puedan servir de herramienta para favorecer la sostenibilidad en los más diferentes ámbitos, e incluso acabar siendo el petróleo del siglo XXI, también este oro negro supone un desfalco ambiental.

Un mundo conectado, y también más contaminado
Las infraestructuras necesarias para recolectar, almacenar, analizar y visualizar los grandes datos requieren de arquitecturas faraónicas que . Es tal la avalancha de datos que provienen de todas partes que los grandes centros de datos se han convertido en grandes emisores de gases de efecto invernadero.

Sin ir más lejos, Google indexa billones de documentos para facilitar y acelerar su búsqueda, y a su vez esos datos se analizan de mil y un modos, volviéndose a almacenar en la nube o en instalaciones locales. Igualmente, el Internet de la cosas (IoT, por sus siglas en inglés) o el M2M conecta dispositivos con personas o máquinas entre sí, respectivamente.
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Inconvenientes revolucion renovable alemana
Alemania era ya una potencia en energías renovables antes de iniciar su famosa transición energética bautizada como Energiewende, con la que se pretende abandonar la nuclear para 2022.

Sin embargo, este proyecto (que lleva incubándose tres lustros y cobró fuerza tras la catástrofe de Fukushima, en 2011) ha marcado un punto de inflexión, convirtiéndola en un referente a nivel mundial como modelo para la transición a una economía baja en carbono. ¿Pero, realmente es un proyecto modélico?

Que es un modelo no puede dudarse, entre otras cosas, porque es el primero y hoy por hoy el único referente, pero tiene sus talones de Aquiles. También es de cajón que son muchos los problemas que deben enfrentarse, los obstáculos que han de superarse. La meta es tan ambiciosa que, bien pensado, no podía ser de otra manera.

Los retos de la revolución renovable alemana
Ser innovadores y proponerse un cambio tan drástico es lo que tiene, en especial porque se les examina con lupa. No en vano, todos los ojos están puestos en esta apasionante aventura.

De su éxito o fracaso podría depender que otros países acaben por decidirse a imitar su apuesta por las energías limpias. Una apuesta arriesgada que está poniendo a prueba ese rasgo germano de la perseverancia.
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