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Holanda hace historia con sus trenes eólicos
Símbolo del transporte de la revolución industrial, los trenes han acabado siendo un inmejorable ejemplo de desarrollo sostenible. Sobre todo los más modernos e innovadores, en especial los trenes eléctricos de pasajeros que, como ocurre en Holanda, se alimentan con la energía del viento.

Ni la mantequilla ni los tulipanes, ahora Holanda se diferencia también por alimentar a sus trenes con energía proveniente del aire cuando sopla fuerte. En concreto, la flota completa de los trenes eléctricos de la compañía nacional ferroviaria holandesa NS ha cumplido su plan verde un año antes de lo previsto.

Desde el 1 de enero, 2017, los trenes holandeses son eólicos. Su alimentación con energía eólica ha marcado un antes y un después en el transporte ecológico, cuyos beneficios se espera no solo a nivel ambiental, sino también de cara a inspirar políticas similares en otros países.

Una nueva era

El gobierno holandés anunció dicho objetivo a finales de 2015. Lejos de ser un bonito anuncio con pocas posibilidades de cumplirse, y menos aún a tiempo, es decir, en 2018, ha ocurrido justo lo contrario. Para pasmo de propios y extraños, a inicios de este año los trenes eléctricos en su totalidad ya funcionan con energía eólica.

Una transición energética espectacular que se ha sabido hacer de forma rápida y sorteando posibles problemas asociados a la demanda de energías limpias que supone dicho cambio en el sector del ferrocarril.

Holanda hace historia con sus trenes eólicos
Con el fin de no acabar provocando un aumento del precio de la electricidad en el país a consecuencia de un aumento de la demanda de energía limpia por este proyecto, se ha recurrido al abastecimiento foráneo. Como se apunta más adelante, se decidió recurrir de forma provisional a parques belgas o de países escandinavos vecinos.

Echando la vista atrás no resulta tan sorprendente, en realidad. Por ejemplo, en 2016 ya se había logrado alimentar con energía eólica al 75 por ciento de la flota. Un sprint final ha sido el que, finalmente, ha permitido inaugurar el nuevo año con la misión cumplida. Un éxito que permite usar energía verde para el transporte de la friolera de 600.000 personas cada día.

En buena parte, lograr el éxito también fue posible gracias a una decisiva asociación entre NS y Eneco, una empresa energética con la que aquella se unió desde un inicio. El objetivo no era otro que canalizar las energías renovables a los trenes.

Holanda hace historia con sus trenes eólicos
Asímismo, se contó con la inesperada ventaja de que las fuentes de energía, concretamente parques eólicos holandeses, belgas y finlandeses recién construidos abrieran antes de lo previsto. Una ocasión que no se desaprovechó para ganar tiempo al tiempo.

Reducir emisiones

A nivel nacional, esta iniciativa del gobierno holandés permitirá dar un paso adelante importante en la reducción de emisiones, con lo que permitirá aligerar de forma sustancial la huella de carbono. En cifras, se necesita alrededor de 1,2 millones de kWh de electricidad limpia anualmente, lo cual equivale al gasto de todos los habitantes de la ciudad de Amsterdam, capital de los Países Bajos.
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Aprovechar la frenada de los trenes para recargar coches
Según un estudio elaborado por investigadores de la Universidad de Sevilla, se desaprovecha hasta un 15% de la energía generada por la red de cercanías y metro. En colaboración con el consorcio ADIF, se va a desarrollar un sistema para recuperar parte de esa energía para recargar coches eléctricos.

El grupo de investigación de Tecnología Electrónica de la Universidad de Sevilla formará parte así de un consorcio liderado por el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (ADIF) para desarrollar este sistema de recarga de vehículos eléctricos. Se trata de utilizar la energía sobrante de las redes de trenes de cercanías y metro, explican los responsables del proyecto.
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Transporte sostenible
Las administraciones públicas deben potenciar la utilización de sistemas de transporte sostenibles, tanto en el ámbito de las mercancías como en el de viajeros. Estos sistemas eficientes de transporte son el ferrocarril para personas y mercancías y los autobuses, por ejemplo.

En la actualidad, nuestro sistema de transporte tiene dos grandes inconvenientes. En primer lugar, que es un gran devorador de energía. En nuestro país, más del 40% del consumo de energía primaria se la lleva el sector del transporte, situándose incluso por encima del consumo industrial y del doméstico. En segundo lugar, es la contaminación o el gasto social difuso que ocasiona ya que provoca emisiones nocivas de gases y partículas a la atmósfera, la ocupación en las zonas urbanas de un bien escaso y caro como lo es el suelo público, los accidentes y el ruido.

El transporte sostenible de pasajeros

El transporte sostenible de pasajeros es hoy en día el que menos ayudas recibe por parte de las administraciones públicas. Las administraciones no lo favorecen para nada en cuanto a la concesión en los presupuestos y dan más importancia a la construcción de carreteras, que a la inversión en el transporte público en general.

Pese a todo, con el sistema ferroviario español se ha demosrtado que con un cierto nivel de inversiones se pueden ganar viajeros. La apuesta clara por los trenes de cercanías y la paulatina introducción de servicios de alta velocidad en algunos trayectos interurbanos ha hecho que los usuarios del ferrocarril aumenten considerablemente. Dicho aumento se ha producido a costa de la carretera y del avión, dos de los sistemas de transporte más contaminantes y que tiene efectos sociales y territorias más perjudiciales. Esto, da una idea de las grandes posibilidades del transporte ferroviario (y también, obviamente de los autobuses y autocares) para favorecer a un sistema de transporte sostenible.

Transporte sostenible de mercancías

En cuanto al transporte de mercancías, ha tenido que ser la enorme congestión de las autopistas europeas las que llegasen a concienciar a los poderes públicos de la necesidad de potenciar los sistemas ferroviarios. Cabe mencionar dos ejemplos destacados que han contribuido al transporte sostenible de mercancías, como son el túnel del Canal de la Mancha y la coordinación de los sistemas ferroviarios en toda Europa, ya que en su día abrieron grandes posibilidades al crecimiento del transporte sostenible de mercancías por ferrocarril en las relaciones fuera de nuestro país.

Cabe mencionar un ejemplo de lo que en su inicio pretendió ser sostenible y ha acabado siendo totalmente lo contrario. Las Rondas de Barcelona, como en muchas otras ciudades, fueron presentadas en su día como la gran solución a los problemas de transporte en la ciudad, pero pasados los años se ha podido ver cómo un plan de infraestructuras de transporte débil se llevó a cabo ocasionando más problemas si cabe de los que ya habían. Las Rondas se encuentran colapsadas durante buena parte del día y la velocidad media de circulación en el centro de Barcelona ha disminuido.

Un proyecto de transporte sostenible debe serlo desde su fase de planificación previa a la ejecución, hasta el final, ya que de no ser así sólo se queda en un ideal de transporte sostenible, como está pasando hoy en día en nuestro país.
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