Talan un bosque por la visita del papa a Brasil
La visita del papa a un país siempre supone un gasto previo y durante en medidas de seguridad y para acondicionar espacios donde puedan dormir los peregrinos (entre otros), así como más gastos para la limpieza posterior de los lugares donde se celebran los actos religiosos. El papa Francisco va a visitar Brasil, el país donde más católicos hay y donde se le espera con un fervor rayano, en ocasiones, al fanatismo. Los preparativos hace tiempo que han comenzado.

Entre estos preparativos, hay uno que está afectando directamente al medio ambiente. Serán cientos de miles de peregrinos los que se acercarán a Río de Janeiro y los organizadores tienen que preparar lugares para que puedan dormir. Para ello, han decidido talar árboles de un bosque de un enorme valor. El Vaticano está muy preocupado por la seguridad del papa, pero parece que el medio ambiente le preocupa poco.

Los organizadores de uno de los eventos en la diócesis de São Sebastião de Itaipú, en la ciudad de Niteroi, que ha despejado una parte de selva tropical para permitir la estancia de casi un millar de peregrinos. Para ganar espacio, han tenido que cortar más de 300 árboles del parque nacional Serra da Tiririca. Hay una parte que es propiedad de la Iglesia, así que es totalmente legal.

Con todo, el vicealcalde de la ciudad, Axel Grael, opina que ha sido un mal gesto por parte de la Iglesia, que podría haber pedido el permiso de la administración para llevar a cabo deforestación. El funcionario ha declarado que este tipo de eventos se supone que deben tener un componente educativo y de respeto hacia el medio ambiente. En cambio, se ha producido una agresión a la naturaleza.

Árboles centenarios y protegidos

Talan un bosque por la visita del papa a Brasil
Andre Ilha, del Instituto de Medio Ambiente del estado de Río de Janeiro, ha confirmado que, de haberse conocido las intenciones, la tala no se habría permitido. Es una selva tropical del Atlántico que se debe proteger. Las autoridades se plantean acusar a la diócesis de haber cometido un delito ambiental.

La diócesis, por su parte, asegura que plantará nuevos árboles en la zona después del evento. Pero, ¿qué necesidad había de destruir los que ya crecían allí desde hace cientos de años?