Temen desastre ambiental tras encallar un buque petrolero en Alaska
Un enorme buque de sondeo petrolero de Shell, bautilzado como Kulluk, ha tenido la gran desgracia de haber encallado en aguas de Alaska, frente a la isla de Kodiak, donde podría provocar un desastre ambiental de tremendas consecuencias.

Coincidiendo con el primer día del año, la plataforma perdió el control y acabó a la deriva, en un lugar rocoso junto a la mencionada isla, donde encalló y desde donde luego fue evacuada su tripulación. Ahora se teme que el mal tiempo pueda descontrolar la embarcación de nuevo y acabe produciéndose un funesto derrame, así como graves daños en la misma.

Lógicamente, el interés ambiental se centra en el posible daño al entorno, si bien el daño a la embarcación puede provocar que el vertido ocurra de forma inevitable o, mejor dicho, imparable, porque aquello de haberlo podido prevenir es otra historia.

Más de medio millón de litros de diesel

La previsión de vientos huracanados y tormentas no ayuda a ser optimistas, y si se produce un derrame, helicópteros que sobrevuelen la zona alertarán al respecto, mientras se estudia la manera en la que se respondería a un posible accidente de este tipo.

El Kulluk es una embarcación de veinte años de antigüedad que perfora el suelo oceánico y cuyos depósitos albergan la friolera de medio millón de litros de diesel ultra bajo en sulfuros, además de fluidos hidráulicos y de engrase en una proporción diez veces menor.

Temen desastre ambiental tras encallar un buque petrolero en Alaska
El accidente supone un duro golpe para Shell, que lleva a cabo un millonario programa en la región, pero todavía podría ser más dañino para el entorno de producirse un probable desastre ambiental.

Se tiene conocimiento de que la embarcación estaba en una lista para ser descartada, pero que finalmente se salvó del cementerio por la compra de la compañía, que invirtió grandes cantidades de dinero en rehabilitarla. Las mejoras, sin embargo, parecen no haber sido suficientes.