Tierra transparente para estudiar las raíces de las plantas
La ciencia se basa en comprobar cómo y por qué suceden los fenómenos físicos. Es lo que la diferencia de la religión. Para ello, trata de hacer visibles los fenómenos invisibles. Un ejemplo claro: el microscopio, que permite ver lo “invisible”, las bacterias, los virus… O, en el extremo opuesto, el telescopio, que permite ver estrellas a millones de kilómetros de distancia.

Pero, ¿qué ocurre bajo tierra, cómo funcionan las raíces de las plantas? Se sabe que, gracias a las raíces, las plantas obtienen los nutrientes, se alimentan. En el interior de la tierra, hay bacterias, hongos, insectos, gusanos y muchos otros microorganismos, así como sales minerales. Las plantas interactúan con ellos en ese microsistema para crear una serie de reacciones, de relaciones.

Para ahondar en el conocimiento científico de las plantas, investigadores del Instituto James Hutton, en Escocia, han creado tierra transparente. Es un compuesto al que han bautizado como Nafion, que, en realidad, ya se utilizaba en la creación de celdas de combustible capaces de intercambiar protones.

Los investigadores tomaron dicha sustancia y la combinaron con otra para crear una nueva transparente. El componente resultante retiene las mismas características que el suelo: retención de agua y de nutrientes y capacidad para permitir el crecimiento de las plantas.

La tierra transparente puede tener diversas aplicaciones prácticas. Por primera vez, los científicos podrán observar la interacción que ocurre en las raíces. Por un lado, se podrá comprobar cómo los patógenos nacidos en la tierra se reproducen y se transmiten. Por otra parte, se podrá entender la forma en que los microorganismos y las plantas acceden a los nutrientes del suelo. También ayudaría a los genetistas a elaborar un mapa de las raíces de acuerdo al genotipo, algo que puede ayudar a una mejor gestión de las cosechas.

Los científicos podrán observar, gracias a este nuevo compuesto, un fenómeno muy común pero, a la vez, desconocido. Las raíces de la plantas quedan, por primera vez, al descubierto.