El tigre, oficialmente extinguido en Camboya
Si la población de Camboya roza los 15 millones de personas, nos sobran los cinco dedos de la mano para contar los tigres que pueblan su territorio. Lamentablemente, la rica biodiversidad del país acaba de recibir un fuerte varapalo con la extinción de este gran felino.

Pese a que su superficie forestal es de casi la mitad del territorio, más de noventa mil kilómetros cuadrados, Camboya no es país para tigres. Sobre todo porque la caza furtiva ha sido implacable y, por otro lado, la deforestación acabó arrinconándolos hasta acabar borrándolos del mapa.

Se busca su reintroducción

Día a día, minuto a minuto, pese a este imponderable, siguen luchando por sobrevivir elefantes, tapires, serpientes, cocodrilos, ciervos, monos, gacela y, hasta hace nada, también los tigres. Ahora, sin embargo, hemos de tacharlos de la lista. Sus ecosistemas allí en Camboya son los bosques de montaña, donde compartían hábitat con anfibios y aves autóctonas.

Una mala noticia para el planeta que ha anunciado la organización WWF tras años de ausencia de este gran felino. Si bien no se ha detectado ningún ejemplar desde 2007 es ahora cuando se declara oficialmente su desaparición. Sin embargo, no todo está perdido, pues el país prevé su reintroducción en una amplia zona protegida.

El tigre, oficialmente extinguido en Camboya
En concreto, se quiere iniciar un programa de protección en la selva de la provincia de Mondukiri, donde se planea introducir alrededor de media docena de parejas reproductivas. Para ello, sin embargo, deben contar con la colaboración de países como la vecina Tailandia y Malasia, con los que están manteniendo negociaciones para conseguir que les cedan los ejemplares.

Actualmente, la población de los tigres está en la cuerda floja. En el mundo han poco más de dos millares de tigres salvajes y su única esperanza es que tenga éxito un plan global iniciado en 2010 por diez países, cuyo objetivo es doblar su número en 2022. Con suerte, Camboya ayudará a alcanzarlo.