Tintes ecológicos a base de hongos
Los tintes de la ropa tienen, en la mayoŕia de los casos, un origen químico. Son, por tanto, perjudiciales para el medio ambiente. Los sistemas de tinción y blanqueado de las piezas, poco a poco, se van sustituyendo, en la producción ecológica, por una química menos agresiva y por el uso de sustancias ecológicas y naturales para así reducir su impacto contaminante.

Pero, por otra parte, los fabricantes quieren elaborar ropa que dure, que resista la abrasión mecánica, el blanqueo por el sol y a un lavado tras otro, por muchos años. Los colores apenas cambian. ¿Cómo se consigue ese poder en los tintes de la ropa?

Durante más de medio siglo, la industria ha estado produciendo tintes usando ácidos concentrados y nitrato para que los colores resistan lavados y el uso en general. Más de un 15% de estos colorantes se pierden en los procesos y afectan gravemente al medio ambiente.

Estelle Enaud, experta bioquímica, experimenta con hongos para encontrar nuevas fuentes naturales que sirvan como colorantes. Trabaja en la Universidad Católica de Lovaina en el proyecto SOPHIED, financiado por la Unión Europea. Los hongos producen encimas especiales, necesarias para crear tintes ecológicos.

Las encimas son las proteínas que producen los hongos. Son nanocatalizadores, pequeñas partículas capaces de acelerar reacciones. Para extraer estos nanocatalizadores los científicos cortan el hongo en piezas pequeñas y las introducen en un líquido que contiene nutrientes. Manteniendo la muestra en un cámara caliente, el hongo crece y libera las proteínas deseadas.

Cuando el fluido y las proteínas se añaden a una solución ácida, el líquido transparente se convierte en tintes de colores sin las necesidad de ninguna reacción química peligrosa.

Las pequeñas encimas ayudan a provocar una reacción química entre dos ingredientes diferentes. La solución se vuelve roja, amarilla o púrpura, dependiendo de los componentes. Pero el objetivo es obtener todos los colores del arco iris. De momento, han logrado crear el amarillo, el naranja, el rojo y varias tonalidades de marrón, y el verde. Se les resiste el azul, por el momento.

Estos nuevos tintes son aplicados directamente a los tejidos. No es necesario añadir otros químicos que contaminan el agua y provocan alergias. Los tintes son resistentes a los lavados y a la abrasión mecánica. Algunos se blanquean con la luz solar. Un precio que hay que pagar si se quiere respetar el planeta.