Un gusano que, como Alien, crece en el interior del cuerpo
Por una vez y sin que sirva de precedente, hay que celebrar que un animal se extinga. Se trata del gusano de Guinea, que puede llegar a medir un metro de longitud y que ya sólo vive en algunas zonas de África. Este gusano es capaz de introducirse en el cuerpo de un ser humano y causarle úlceras y un terrible dolor.

El epidemiólogo puertorriqueño Ernesto Ruiz-Tiben, que ahora tiene 74 años, ha dedicado treinta años de su vida a eliminar a este animal y erradicar la enfermedad. El gusano de Guinea entra en personas que beben agua estancada y, sin saberlo, también ingieren las microscópicas larvas del gusano. A los pocos días, las larvas traspasan la pared del intestino y se convierten en gusanos adultos.

La vida del gusano de Guinea ocurre en el interior del cuerpo humano. Machos y hembras copulan en el abdomen o cerca de los pulmones. En ocasiones, el gusano es capaz de agujerear la pierna desde dentro y sacar la cabeza. Cuando Ernesto Ruiz-Tiben comenzó su labor, había más de 3 millones de personas, en veinte países de África y Asia, con el gusano de Guinea en su interior.

Si Ernesto Ruiz-Tiben consigue su propósito, esto es, extinguir al gusano de Guinea, éste se convertirá en el primer animal extinguido a propósito por el ser humano. Por una buena causa, claro.

Hasta 40 gusanas en una persona

Los machos mueren tras el acto sexual, pero las hembras siguen creciendo en el interior de las personas infectadas. Cuando alcanzan el metro de longitud, avanzaban bajo la piel del enfermo, que sufre un dolor insoportable. Finalmente, sale al exterior por un agujero, habitualmente, de cintura para abajo. Han llegado a salir hasta cuarenta gusanas de un metro de una sola persona.

Si el portador de los gusanos se acercaba al agua para refrescarse, las gusanas descargaban cientos de miles de sus larvas microscópicas. El gusano no puede vivir si no es dentro del ser humano.

Según Ernesto Ruiz-Tiben, director del Programa de Erradicación del Gusano de Guinea en el Centro Carter, organización sin ánimo de lucro fundada en 1982 por el expresidente Jimmy Carter, la enfermedad es un reflejo de la pobreza. Y, además, la causa, ya que impide a los niños ir a la escuela y a los mayores trabajar.

Un gusano que, como Alien, crece en el interior del cuerpo
La enfermedad provocada por este gusano se llama dracunculosis. Con la ayuda de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y Unicef, el parásito casi está erradicado. De 3,5 millones de casos se ha pasado a 542 en todo el mundo. Además, sin vacunas ni medicamentos. A las farmacéuticas no les interesa invertir en enfermedades de pobres, no les renta la inversión.

Extinguido en 2015

Así, el gusano de Guinea se ha combatido con campañas de educación, sobre todo, convenciendo a la gente para que no beba directamente de aguas estancadas. Por otra parte, se han repartido diez millones de filtros de nailon que permiten beber agua contaminada sin correr el riesgo de contagio. Tras años de trabajo, ya sólo quedan gusanos de Guinea en Sudán del Sur, donde, en 2012, se registraron 521 casos. La OMS calcula que, en 2015, el parásito se habrá extinguido.

Pero no hay que bajar la guardia. En Mali, la guerra ha obligado a detener el programa de erradicación y la población del gusano podría recuperarse por la zona de Tombuctú. Ya ocurrió en Chad, en 2010: tras una década sin conocer ningún caso, apareció un brote que afectó a diez personas.

El médico Donald Hopkins, el jefe de Ruiz-Tiben, dirige los programas de salud de la organización por todo el mundo. En los setenta del siglo XX, lanzó una campaña para erradicar la viruela en Sierra Leona. Está orgulloso de su aportación a la extinción de una especie animal. Es un animal terrible, según sus palabras. Su aspecto es horrible y aún peor es el dolor que causa en la gente.