Un hallazgo sobre los osos panda ayudará a su conservación
Los denodados intentos por salvar al oso panda de la extinción pueden llegar a límites insospechados que, en muchos casos, resultan curiosos. Como cuando sus cuidadores se disfrazan de peluches para alterar su hábitat lo menos posible o, por ejemplo, cuando se hacen castings para encontrales niñeras o, sin ir más lejos, cuando se les prepara un delicioso pan al vapor, pues forma parte de su menú, junto con las manzanas o el consabido bambú.

A la hora de buscar el modo de ayudarles a salir adelante, a reproducirse y, en suma, cuando se trata de salvar la especie, no se escatiman esfuerzos. En este sentido, los osos panda (Ailuropoda Melanoleuca) son una especie privilegiada. Sin embargo, también se cometen graves fallos que cuesta explicarse, como el que ha detectado una nueva investigación.

No son animales crepusculares

Por un lado, es obvio que todavía no se conoce todo sobre los pandas. Pero tanto observarlos, tanto ponerles la lupa las 24 horas, cuesta entender que haya de descubrirse ahora algo tan elemental como su auténtico ritmo de vida. Y es que estos adorables osistos son cualquier cosa menos animales nocturnos, tal y como se creía hasta ahora.

Un hallazgo sobre los osos panda ayudará a su conservación
Además de concluir que los pandas gigantes no son animales crepusculares, el trabajo encuentra unos curiosos patrones de actividad. Según concluye un estudio estadounidense dirigido por Zhang Jindong de la Universidad Estatal de Michigan, en Estados Unidos, estas criaturitas tienen tres picos de actividad: por la mañana, por la tarde y a medianoche.

Los pandas están amenazados por la caza, problemas de reproducción y la falta de hábitat. Sólo quedan unos 1.500 pandas en libertad, casi todos ellos en Sichuan, en el suroeste de China, por lo que la situación es muy crítica.

Dentro de este contexto, el descubrimiento supone un paso adelante para descubrir las adaptaciones de la especia a su hábitat, pues éste influye de forma importante en la complejidad de su actividad, pues están “estrechamente relacionados con la calidad y la disponibilidad de agua”, explica Jingong. Además, se les ha de asegurar alimento disponible en todo momento, ya que además “necesitan comer alimentos con más frecuencia debido a la baja calidad nutricional del bambú”. Apuesto a que no harían ascos a unos panecillos al vapor con unas manzanitas con bambú de guarnición…