Un orfanato de rinocerontes (vídeo)
El pasado año 2012 se cerró con un récord en el número de rinocerontes abatidos por la caza furtiva. La especie camina, así, hacia su extinción. Ante esta tragedia, se ha creado el primer orfanato del mundo para estos animales, donde los bebés rinocerontes que hayan perdido a sus progenitores serán cuidados y crecerán sanos para, con suerte, poder perpetuar la especie.

En 2012, murieron más de seiscientos rinocerontes por los disparos de los cazadores furtivos, una cifra récord que decidió a un grupo de ecologistas a inaugurar el Entabeni Safari Conservancy. De momento, el refugio para bebés rinocerontes sólo cuenta con un huésped.

El bebé, de cuatro meses, aún no tiene nombre. Es el único habitante de Entabeni Safari Conservancy, cerca de Mokopane, en el noreste de Sudáfrica. Sus cuidadores comentan que trata de tocar sus cabellos y sus caras con sus labios. Además es un poco travieso e intenta entrar en las zonas prohibidas. El “pequeño” pesa unos cien kilogramos. De momento.

La caza de rinocerontes se está disparando (si se me permite la expresión) a causa de la gran demanda de sus cuernos, usados en la medicina tradicional china. Se calcula que un tercio de los rinocerontes muertos son hembras con hijos. Así, muchos pequeños rinocerontes quedan huérfanos. El nuevo orfanato tratará de salvarlos.

El mínimo contacto con humanos

En el orfanato se cuida a los bebés y se les presta atención. Cuenta con veterinarios, una incubadora, medicinas y vigilancia mediante vídeo. Las salas se abren al exterior para que los bebés puedan pasear por un amplio corral. Los cuidarán hasta que crezcan lo suficiente para sobrevivir en la naturaleza salvaje, a los dos años y medio o tres años. Entonces, serán devueltos a su hábitat natural.

Si la reintroducción en la naturaliza no es viable, se donarán a granjas que promueven su reproducción para evitar su completa extinción. El único huérfano que, de momento, vive allí, no fue víctima de los cazadores, sino del rechazo de su madre. Por suerte para él, dos rinocerontes adultos, Mike y Nann, harán de padres adoptivos para que el pequeño no se olvide de ser un rinoceronte.