Un supermaterial mejor que el grafeno producido con algas, agua y Sol
¿Habéis oído hablar de un material llamado grafeno? Está formado por carbono puro y tiene características que le convierten en un supermaterial para usos científicos e industriales: es flexible, transparente, ligero, posee conductividad térmica y eléctrica altas, una elasticidad y una dureza elevadas, reacciona con otros compuestos químicos (se pueden crear nuevos materiales), se calienta poco al conducir los electrones… Parece perfecto, ¿verdad?

Pues olvidaos del grafeno. Han descubierto otro material que ya ha sido bautizado como “material maravilla”. Es ocho veces más resistente que el acero inoxidable, es transparente, es ligero y conduce la electricidad. Es la nanocelulosa cristalina. Y es ecológico, ya que se obtiene de la compresión de fibras vegetales o se cultiva usando bacterias.

Entre sus aplicaciones, se pueden citar las industrias farmacéutica, cosmética, la elaboración de biocombustibles, de plásticos y para el sector de la electrónica. El Gobierno de Estados Unidos estima que, en 2020, la producción de la nanocelulosa cristalina puede generar una industria de 600.000 millones de dólares anuales.

El único obstáculo para que este material no haya tenido éxito hasta ahora era que su producción resultaba relativamente cara. Pero eso se acaba de resolver con una técnica que permite cultivar el material de forma abundante y barata usando algas genéticamente modificadas. Para ello, se usa un tipo de alga de la familia de las que se usan para producir vinagre, una cianobacteria. Estos organismos se desarrollan sólo con luz solar y agua. Además, absorben dióxido de carbono en la atmósfera, con lo que se estaría mitigando el cambio climático.

Infinitos usos: electrónica, medicina, biocombustibles…

Un supermaterial mejor que el grafeno producido con algas, agua y Sol
Para los responsables del proyecto, es una de las mayores transformaciones potenciales para la agricultura jamás llevadas a cabo. La producción sostenible de biocombustibles y otros productos puede crecer de manera exponencial y, al mismo tiempo, sostenible y sin perjudicar el medio ambiente.

El nuevo material se pude usar para fabricar chalecos de protección ultraligeros, pantallas de dispositivos electrónicos o para cultivar órganos humanos.