La madre de este bebé wombat murió atropellada por un coche en las carreteras australianas, dejando a su cría a merced de un incierto destino. Pero la vida acabó sonriéndole al pequeño superviviente, que ahora vive en un refugio de animales silvestres metidito en una tierna bolsa de cuadros y con dos osos de peluche bien simpáticos.

La bolsa de tela hace la función de la bolsa que estos marsupiales tienen para las crías, mientras dos ositos de peluche acompañan a Caddy, el encantador wombat, para que crezca tan feliz como ya hicieron antes con los cientos de wombats que el refugio Warrandyte Wildlife Shelter ha ido acogiendo en los últimos años.

En este hogar tan amoroso pasa sus días desde que su madre tuviera el accidente que casi le cuesta la vida también a él, ya que en aquel trágico momento se encontraba en la bolsa de su madre. Por suerte, resultó ileso, y ahora cuenta con los cuidados de un grupo de expertos que lo miman en este alojamiento temporal, que está siendo de lo más acogedor para el animalito.

Los cuidadores le dan de comer cada cuatro horas con una leche especial, y así han conseguido que aumente de los 900 gramos que pesaba al llegar hasta los 2,2 kilógramos actuales, pero todavía tiene mucho que engordar antes de volver al medio salvaje. Según los expertos, lo hará cuando pese 25 kilógramos. En la vida salvaje, los wombat salen de la bolsa al cumplir medio año, y abandonan a su madre cuando cumplen los 15 meses de edad.

Su ternura ha conquistado el corazón de sus cuidadores, aunque si todo va bien llegará el día en el que tenga que volver al medio natural. ¿Pero, cómo podrá adaptarse? Suponemos que sus cuidadores no dejarán nada al azar. Recordemos que la especie va camino de la extinción, por lo que todos los esfuerzos para salvar ejemplares son pocos.