Una hembra de lince ibérico da a luz a cuatro cachorros en Doñana
Los cuatro pequeñines están ahora junto a su madre, una hermosa hembra de lince ibérico, creciendo por minutos en el Centro de Cría del Lince Ibérico El Acebuche de Doñana. Todo un acontecimiento, sin duda, pues su venida al mundo es una contribución importantísima para la conservación de esta amenazada especie de mamífero carnívoro de la familia Felidae, propio de la península ibérica.

Brisa, la madre, ha dado a luz a cuatro cachorros perfectamente sanos, en un parto que se emitió en directo a través de la página web (lynxexsitu.es) del programa de conservación del lince ibérico. Actualmente, además, gracias a una serie de cámaras de vigilancia instaladas desde la misma página se puede hacer un seguimiento en directo de éstos y otros ejemplares albergados en el centro.

El parto fue de madrugada. Los cuatro cachorros nacieron en dos horas, desde las 6.10 de la mañana y aunque el agotamiento hizo que la madre tuviera dificultades para atender al último de ellos, finalmente pudo hacerlo y todos ellos han comenzado a mamar con normalidad.

El programa de conservación llevado a cabo se realiza fuera del hábitat de estos animales, razón por la que se le denomina ex-situ. Precisamente, Brisa nació en 2005 fruto de dicho programa y, con esta camada, ya son cinco los cachorros nacidos este año, tras el nacimiento hace un mes de Adelfa.

Fallece el primer lince de cría artificial

Como es ley de vida, unos llegan y otros se van. Casualmente, el baby boom de la temporada ha coincidido con el fallecimiento de Esperanza a los 13 años de edad, el primer ejemplar del programa de conservación ex-situ.

Su muerte se veía venir, pero no por ello ha sido menos sentida por el personal del centro y por los amantes de los animales en general. Recordemos que Esperanza volvió el 16 de noviembre de 2010 al Zoobotánico de Jerez para disfrutar de un más que merecido descanso, tras haber dado a luz en distintas ocasiones.

Nacen cachorros lince iberico
El empeoramiento de su estado de salud y su deterioro físico como resultado de su avanzada edad y del estado terminal de la enfermedad renal hizo que hubiera que eutanasiarla. Eso sí, vaya por delante que muy probablemente hubiera estado más tranquila y tenido una mejor jubilación fuera de este tipo de centros zoológicos.

Como bien se dice en la página “la recuperación del lince ibérico depende de la conservación de su hábitat (in-situ), por lo que la cría en cautividad (ex-situ) es sólo una herramienta de apoyo, no la solución.” Del mismo modo, tras ser encontrada con solo unos días de vida en estado crítico en Doñana en 2001, lo suyo era la reinserción de Esperanza en el medio salvaje.