Una historia de robots, dinosaurios y extinciones masivas (¿con final feliz?)
En plena era del Big Data, las simulaciones de ordenador pueden resultar reveladoras. En este caso, científicos en computación de la Universidad de Texas se han lanzado a hacer una curiosa comparación entre la capacidad de supervivencia y evolutiva de los robots ante situaciones de extinción masiva y la que sufrieron los dinosaurios. El resultado, una historia para no dormir, o, si se quiere, todo lo contrario, un historión que, a pesar de los pesares, consigue encontrar… ¿un final feliz?

Los robots y los dinosaurios, en efecto, son los protagonistas de esta historia, que transcurre en el mundo virtual y, de forma paralela, también en una realidad remota a la que solo podemos viajar subiéndonos en la máquina del tiempo.

Se acelera la evolución

La simulación inicial nos sitúa en un espacio catastrófico, un entorno que sorpresivamente resulta positivo para los robots, ya que evolucionan con mayor rapidez y eficacia. La extinción en masa virtual, similar a la que borró del planeta a los dinosaurios.

Los resultados de la investigación permiten concluir que las extinciones masivas tienen un lado ventajoso, ya que pueden fomentar la creatividad a la hora de buscar adaptaciones, con lo que la evolución acaba por acelerarse.

Una historia de robots, dinosaurios y extinciones masivas (¿con final feliz?)
Según se explica en la revista PLoS ONE, las simulaciones de extinciones en masa promueven nuevas características y capacidades de supervivencia biológica de los linajes y si bien resultan altamente destructivas, se produce un fenómeno que, según los científicos, permite ser optimistas. Y es que los resultados pueden ser sorprendentes. “A veces hay que desarrollar algo que parece objetivamente peor con el fin de desarrollar las herramientas que necesita para mejorar”, apuntan los autores.

La extrapolación de la computación a la realidad, tanto prehistórica como actual significa, básicamente, que si bien las extinciones resultan tremendamente destructivas, en línea con lo sustentado por algunos biólogos evolucionistas, los eventos de extinción finalmente aceleran la evolución premiando a aquellos linajes que pueden crear nuevas características y habilidades. Algo así como la ley de la selva. Un happy end un tanto forzado, qué duda cabe.