Unos roedores salvan a árboles tropicales de la extinción
Quién les iba a decir a las plantas tropicales que los roedores iban a solucionarles la papeleta de diseminar sus semillas para librarlas de la extinción. Pero así ocurrió. Fue gracias a los agutíes ladrones cómo todas estas plantas sobrevivieron hasta la actualidad, según un artículo publicado en el Proceedings of the National Academy of Sciences.

Tan pequeñitos ellos, pero tan comedores de sus frutos, y tan correntones, algo que les vino a las mil maravillas a la palma y a otras grandes plantas tropicales para expandir sus semillas y escapar de una extinción que les amenazaba tras desaparecer los gonfotéridos, unos antepasados de los elefantes que antes distribuían sus semillas.

Tras desaparecer los gonfotéridos, los agutíes ladrones se pusieron a la tarea de diseminar las semillas de plantas tropicales y, aún siendo tan distintos de los anteriores, cumplen a las mil maravillas su cometido incluyendo en su dieta las semillas de espcies de árboles, que ahora dependen de ellos para poder diseminarse.

Los agutíes llevan las semillas en su boca y las entierran para cuando el alimento escasee, pero no siempre se las comen, sino que en ocasiones las llevan a otro sitio y las sepultan. Una acción que ha permitido diseminar las especies vegetales, tal y como descubrió el estudio tras colocar transmisores de radio a numerosas semillas.

Por un lado, los agutíes ladrones son roedores de la familia de los dasipróctidos, con orejas cortas y redondas y patas largas que han evolucionado para servir para el salto y la carrera. Por contra, los gonfotéridos, o Gomphotheriidae, son unos gigantescos mastodontes de una familia de proboscídeos, antepasados de los elefantes, que existieron entre el Mioceno y el Holoceno.

La conclusión del estudio responde a la pregunta de cómo estas palmas pudieron sobrevivir durante más de 10.000 años sin sus diseminadores, una cuestión a la que la ciencia no había sabido responder hasta ahora.