Veneno rosa para frenar la masacre de rinocerontes en Sudáfrica
Continúa la masacre de rinocerontes en el mundo debido a la caza ilegal. Esta vez ha ocurrido en Sudáfrica, donde cazadores furtivos han matado a más de doscientos rinocerontes en sólo estos casi cuatro meses de año 2013. El país africano tiene un verdadero problema con este asunto: el número de rinocerontes cazados ilegalmente es cada vez mayor.

Los empleados del Parque Nacional Kruger, la mayor reserva de caza de Sudáfrica, han denunciado que se encuentran asediados por cazadores furtivos. La lucha no conoce tregua. El Gobierno pone a disposición del parque al Ejército, con helicópteros. También se usan aviones espía (drones). Cualquier método que sirva para luchar contra esta lacra ilegal es bien recibido. Pero no se consigue detener la masacre.

Según Ken Maggs, jefe de la Unidad contra la Caza Furtiva de la Dirección de Parques Nacionales sudafricanos, es una verdadera guerra y el enemigo, los cazadores furtivos, no respetan ninguna regla. Por otra parte, los guardas del parque no pueden matar a los criminales así como así. Aunque los furtivos van armados con potentes rifles (como poco, pueden derribar a un rinoceronte), los guardas deben tratar de detenerlos para ponerlos a disposición judicial.

El año 2012 fueron, en total, 668 rinocerontes africanos los que fueron matados por cazadores furtivos. Se espera que esta año la cifra sea similar o aún mayor. Los expertos ya han avisado que la causa principal de la masacre es el aumento del precio del cuerno del rinoceronte en el mercado negro asiático, donde se usa en la medicina tradicional.

Veneno rosa para frenar la masacre de rinocerontes en Sudáfrica
El cuerno de rinoceronte contiene queratina, una proteína rica en azufre, y la medicina tradicional oriental atribuye a este compuesto propiedades curativas y afrodisíacas, pero no hay ninguna prueba científica de ello.

Más de 200 rinocerontes muertos en menos de cuatro meses

Las leyes sudafricanas son muy duras ante la caza furtiva. En noviembre de 2012, por ejemplo, un tailandés fue condenado a cuarenta años de cárcel por tráfico de cuernos de rinoceronte. Por otra parte, la Dirección de Parques Nacionales sudafricanos ofrece recompensas de 11.000 dólares por información sobre los cazadores furtivos y hasta 111.000 dólares por cualquier información que ayude a desmantelar una red criminal. Pero ni así se consigue frenar la matanza. Por ello se va a probar un nuevo método: pintar de rosa los cuernos de los rinocerontes.

Esta pintura especial tiene dos objetivos. Por un lado, los escáneres de los aeropuertos lo detectan. Incluso si el cuerno ha sido molido y convertido en polvo, la pintura rosa se detecta. Por otra parte, en la pintura rosa hay veneno, que causará a quien lo tome náuseas, vómitos y diarrea. Con ello, el transporte de los productos ilegales es mucho más arriesgado. Y la ingesta de medicinas elaboradas con el cuerno también. Tal vez los animales no estén muy contentos con su nuevo y estrafalario aspecto, pero todo sea por salvar su vida.