WWF denuncia la pesca ilegal en el Triángulo de Coral
Promover o conseguir el desarrollo sostenible del Triángulo de Coral está siendo tarea imposible, pero no es de extrañar que así sea si tenemos en cuenta el contenido de la denuncia que ha hecho la asociación ecologista internacional WWF.

La falta de leyes y de regulaciones que protejan a la riqueza marina que habita sus aguas, tanto corales como peces, se queja la asociación, crea un caldo de cultivo perfecto para que la pesca ilegal y el comercio de peces exóticos campe a sus anchas en este gigantesco hábitat de vida que abarca alrededor de 6 millones de kilómetros cuadrados.

“El problema fundamental de este frágil enclave es la pesca ilegal, no declarada ni reglamentada”, denuncia la ong, una cuestión que acaba siendo tremendamente peliaguda si consideramos que estamos hablando del hogar de casi el 80 por ciento de las especies de corales conocidos, y del 37 por ciento de los peces que suelen vivir en los arrecifes, y en el que también encontramos atunes, ballenas, delfines, rayas, tiburones y tortugas marinas.

Para empezar, el informe que ha presentado la WWF pide una moratoria regional sobre el comercio y el consumo de Napoleón (Cheilinus ondulatus), seriamente amenazado, si bien el objetivo último de sus protestas es la demanda de un marco de gestión integral de la vasta región, que se extiende por aguas de Filipinas, Papúa Nueva Guinea, islas Salomón, Timor Oriental, el archipiélago de Indonesia y de la isla de Borneo.

Recordemos que, además de su riqueza ecológica, de su explotación viven millones de personas, por lo que un declive de la misma (además de la pesca, la zona sufre la polución y los efectos del cambio climático) también supondría una debacle económica. Según algunos estudios, el Triángulo de Coral desaparecerá en menos de un siglo si no se lucha decididamente contra todo aquello que lo pone en peligro.